viernes, enero 23, 2026

Extraño los ladridos de los Lobos Marinos

Carrerita de martes 20 de enero

Carrerita de viernes 23 de enero

Hoy fue una rica corrida, después de varias semanas de estarme cuidando con carreras cortas y tranquilas, comencé a aumentar la distancia. Disfruté 8.3 km en una ruta nueva que no entiendo cómo nunca se me había ocurrido.

Como todas mis rutas, paso por la escollera de Miramar, me gusta mucho el paisaje ahí. Precisamente cuando estaba en la punta de la escollera, el “Punto Tonal”, me percaté de que hace varios inviernos que no escucho a los lobos marinos ladrar.

No creo que “ladrar” sea la forma correcta de referirse al sonido tan peculiar que hacen los lobos marinos, pero yo siempre le he dicho así.

Cuando regresé a Guaymas, hace más de 38 años, ya para vivir definitivamente aquí, rentábamos una casa en Miramar, en los inviernos llegábamos a escuchar algunas veces, en las noches, a los lobos. Pero cuando nos cambiamos a Lomas de Cortés, eso se volvió muy frecuente. 

Tiene varios años que no los escucho…

Es preocupante, puede ser que la actividad humana en la bahía de Bacochibampo, cada vez más intensa, los ahuyente y ya no entren. También que evadan la contaminación, por el constante derrame de aguas residuales. También puede ser que el cambio climático ya haya cambiado la dinámica oceánica de la región y haya menos alimento, ya tiene varios años que las aguas de la Bahía están extremadamente claras en los inviernos, cuando deberían estar turbias por el fitoplancton, base de la cadena alimenticia.

Siempre he sentido una simpatía por estos animales, podría dar varias razones, pero una de ellas es por sus hábitos reproductivos.

A finales de la primavera, en las loberas, las hembras quedan preñadas, pero el desarrollo del embrión queda en pausa, para que el nacimiento sea precisamente a finales de la primavera del siguiente año, cuando supe eso me sorprendió, fue la primera vez que supe que un embarazo se podría pausar.

¿Por qué?

Pues para que los machos hagan su labor. En los lobos marinos los machos controlan su harem, un macho tiene varias mujeres. Sé de algunos amigos que les gustaría algo así, pero eso requiere de muchos recursos, es algo complicado.

Para comenzar, en el caso de los lobes requieren encontrar y defender el lugar indicado, antes de que lleguen las chicas hay que tener un lugar que les agrade, no cualquier piedra cumple las funciones. Así que cuando se acerca el final de la primavera, terminando mayo, el macho tiene que encontrar un lugar con las condiciones adecuadas, no solo en superficie, entre más espacio, más chicas, sino en condiciones. Una madre que está por dar a luz no va a aceptar cualquier piedra, requiere de un lugar que ofrezca protección y cobijo para su cría.

Así que el macho debe llegar con tiempo, antes de que lleguen las chicas, y encontrar el lugar adecuado para albergar a más de 10 hembras. Bueno, si es un macho con edad y jerarquía, va a llegar al territorio que controló el año anterior. Aquí la cosa es que para defenderlo hay que estar en él todo el tiempo, si se va a comer a alguien le puede aplicar el de “el que se fue a la Villa perdió la silla”. Por lo que durante este tiempo permanecen en ayuno.

Ahora, los buenos lugares están competidos, así que de que va a haber conflicto lo va a haber. Por eso los lobos marinos tienen su rito de territorialidad, que quede claro quién tiene el derecho a quedarse con él, pero con el menor daño posible para los contendientes. Considera que son animales que pueden pesar hasta 400 kg.

Lo primero es ladrar, hacerlo fuerte, con los ladridos se establece identidad, con ello estatus, tamaño y agresividad. La identidad es muy importante, todos los machos reconocerán al ladrido del macho con mayor jerarquía, con base en la experiencia del año anterior. De esa forma cada quien que llega a un territorio, según la jerarquía del año anterior, identifica a sus vecinos y sabe con quién meterse.

Pero qué pasa si un macho recuerda que su vecino del año anterior, de mayor jerarquía, ya lo había visto medio “cateado”, el año pasado estaba bien para no confrontarlo, pero…¿cómo estará este año?

O los machos jóvenes, que a los seis años ya están maduros sexualmente, pero no tienen las aptitudes para defender un territorio hasta que llegan a cierta talla, ya sienten que les corresponde tenerlo.

Así que, a pesar de los ladridos, habrá pelea…

Cuando se llega a la pelea hay quien demuestra quién manda, pero con el menor daño posible, ¿has visto cuando dos humanos borrachos pretenden pelear pero solo se dan de pechazos? Igual aquí. Pero con esos pechazos se determina claramente quién tiene mayor peso y fuerza para defender el territorio, cuando los pechazos son muy parejos se puede llegar a mordidas o cabezazos, pero siempre se evitan daños mayores,

Así que las hembras llegan ya que los territorios están establecidos, obviamente buscando las mejores condiciones para parir, pero también en función del macho, ¿Les conviene un mejor territorio que el año anterior?, ¿qué macho está en ese territorio?, ¿el macho del año anterior perdió el territorio, pero tiene uno conveniente este año?

Además, todas ellas compiten por quedarse con la mejor opción.

Son muchas variables que deben considerar.

Al aceptar un macho, con su territorio, paren ahí y tres o cuatro semanas después copularán con el propietario del territorio, para que todo vuelva a comenzar.


 

No hay comentarios.: