sábado, junio 27, 2026

Las aves son muy juguetonas

Carrerita de martes 23 de junio.

Carrerita de viernes 26 de junio.

Hablando de juego hay una anecdota que me gusta platicar.

Hace muchos años, en una de esas rachas que me daban de ir a correr, me gustaba hacerlo a campo traviesa, en la brecha que comienza a orillas de la colonia Lomas de Cortés y termina en una pequeña ensenada conocida como “La Saladita”. Actualmente, ese lugar se ha vuelto popular con una pista de bicicleta de montaña llamada “Agua Mala”. Cuando iba a correr lo hacía con las dos perras que tenía en aquel entonces, la Pita, una bóxer, y su hija, de padre desconocido, la Pata. Llegando a donde comenzaba la brecha, les quitaba la correa y ellas corrían delante de mí, libres. Siempre, al llegar a donde se encuentra un gran cardo, precioso, cerca de la mitad del camino, aparecía un par de cuervos (Corvus corax), de bastante buen tamaño. Volaban sobre mí, como advirtiéndome de lo que seguía, seguían su vuelo hacia las perras, pasando apenas arriba de ellas y levantaban el vuelo, para posarse en el suelo frente a ellas como a unos veinte metros. Pita y Pata se ponían como locas y salían a perseguirlos, pero apenas se aproximaban, los cuervos levantaban el vuelo y se iban. A mi me divertía ver como ese par jugaban con mis perras, haciéndome testigo y cómplice, al avisarme, cuando iniciaban la acción.

Después de varias caídas en la brecha, Rebeca me pidió, para decirlo gentilmente, que ya no regresara a correr a campo traviesa. Pero la historia de los cuervos y mis perras siempre se quedó conmigo.

Los cuervos son bastante juguetones, no soy el único que ha sido testigo de ello. Hay muchos relatos, reportes de juveniles aprovechando las corrientes ascendientes de aire caliente para realizar acrobacias, giros espirales, bucles y vuelos invertidos. También el estarse pasándose objetos, como ramas o cortezas de árbol, en pleno vuelo. Fuera de la región, en latitudes altas en invierno, al nevar, se les ve deslizándose en laderas o techos de teja, cubiertos de nieve; al llegar a la parte baja, vuelan de regreso a la parte alta y repiten la resbaladilla. No solo eso, se ha visto que seleccionan objetos para usarlos como deslizadores cuando hacen esto.

Otra ave de la región en la que se han reportado comportamientos de probable juego en el bobo de patas azules (Sula nebouxii). En las colonias de estas aves los pobres padres se la pasan muy atareados, pero los juveniles se la pasan muy bien. Mientras continúen bajo el cuidado de sus padres, sus necesidades alimenticias están cubiertas y, en la zona de anidación, se encuentran en un lugar seguro, por lo que están en un estado ideal para jugar. Su juego consiste en agarrar objetos, como: piedras, ramas y pedazos de corteza. A estos objetos los agarra con el pico y los avienta en el aire para intentar agarrarlos antes de llegar al piso. En otras ocasiones los transportan con el pico a algún lugar en específico, para posteriormente volverlos a agarrar y moverlos de nuevo.

Hay muchos estudios en ambientes controlados, para esto se prestan mucho los loros y pericos, aves con gran capacidad cognitiva y que se adaptan bien a condiciones de confinamiento. Un muy buen ejemplo es el Loro Gris Africano (Psittacus erithacus). Yo lo llamaría el loro juguetón, ya que tiene un buen repertorio de juegos. Les gusta mucho jugar con los objetos que les proveen, como bloques de madera, cuerdas, llaves, bueno, objetos que sean novedosos para ellos. Manipulándolos de forma repetitiva, con comportamientos exagerados, como colgarse cabeza abajo para agarrarlos. Repitiendo las secuencias, o modificándolas para ver el nuevo resultado. Si algo estresa al loro, deja de interactuar con los objetos de inmediato. Algo interesante: si a los loros en cautiverio no se les provee de estos objetos, no se les da la oportunidad de jugar, los loros se estresan y comienzan con comportamientos compulsivos destructivos, como arrancarse plumas.

Pero además de jugar con objetos, les gusta hacer bromas, ya sea con otros loros de sus jaulas o con sus cuidadores. Hacen como que le están entregando al otro loro o cuidador un objeto y, en el momento en que el otro lo está por tomar, lo retiran haciendo vocalizaciones, como si se estuvieran riendo por la broma.

Todos sabemos que los loros tienen una gran capacidad fonética, esto les permite aprender a imitar una gran variedad de sonidos de su entorno, como el llanto de un gato, alarmas de aparatos o la voz de personas. Pues se ha visto que estos bromistas hacen estos ruidos muchas veces solo para ver la respuesta de sus cuidadores y divertirse con ella.

Otro caso de loros es el Kea de Nueva Zelanda (Nestor notabilis). Este es el único loro alpino del mundo. Habita en las cumbres de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Es una especie generalista y oportunista con gran curiosidad. Se caracterizan por un cuidado parental prolongado y los juveniles forman bandas locales, agrupaciones dinámicas. Esto les provee de un ambiente de seguridad, un campo relajado, situación ideal para jugar. Y vaya que lo hacen.

El primer tipo de juego es de lucha, es común verlos entrelazados, empujándose con las garras, mientras se agarran con los picos y ruedan cuesta abajo. Cuando se va a iniciar el juego en usan una posición asimétrica, con pasos laterales y ahuecando las plumas, emitiendo vocalizaciones de baja frecuencia, esta es la señal de que es un juego y no un comportamiento antagónico Es común ver a adultos dominantes participar, cuando lo hacen adoptan posturas vulnerables, como ponerse sobre sus espaldas, frente a los juveniles de menor jerarquía, para invitarlos a jugar. También juegan con objetos, piedras, ramas o piñas de coníferas, pasándoselos de uno a otro. Pero también les gustan los juegos acrobáticos, aprovechando los fuertes vientos de las cordilleras, haciendo vuelos en picada o buckles en el aire, solo por el placer de hacerlo.

Sobre las vocalizaciones de baja frecuencia que usan para iniciar el juego, el llamado de juego, hay un estudio muy interesante. Cuando poblaciones silvestres de keas hacían sus actividades normales, los investigadores reproducían en altavoces escondidos el llamado de juego y el resultado era sorprendente. Los Keas dejaban de hacer lo que hacían para ponerse a jugar. Ya fuera con otros miembros del grupo, o de forma solitarias manipulando objetos. Un contagio colectivo de juego.

Las aves realmente son juguetonas.

¿Ya leíste "Historia de la Tierra, una cosmogonía personal"?

viernes, junio 19, 2026

Jugando con cocodrilos

Carrerita de martes 16 de junio

Carrerita de viernes 19 de junio


Caray, ¿por qué el verano tiene tanta prisa por llegar? Se supone que inicia el próximo domingo, pero ya tenemos más de diez días con la humedad típica del verano, y hoy en la madrugada, cuando salí a correr, estábamos con 90% de humedad. La verdad es que correr 8 km, tratando de que la frecuencia no pase de 144, está complicado, la alarma de mi reloj me sonó con mucha frecuencia. Como sea, la verdad gozo mucho mis carreras.

Sigo divagando mucho en el juego, es fácil pensar que este tipo de comportamientos está relacioanado con alta capacidad cognitiva, pero aquí ya hablamos de pulpos, artrópodos y tiburones. ¿Qué pasa con los reptiles?

En Norteamérica, desde Canadá hasta el noroeste de México se distribuye la serpiente jarretera (Thamnophis elegans), también conocida como culebra listonada elegante. En la región es común encontrarlas en humedales asociados a la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California. Los juveniles de estas serpientes se han observado en comportamientos que se podrían interpretar como juego. Realizando movimientos laterales muy exagerados, formando curvas muy exageradas, totalmente diferentes a los movimientos normales de desplazamiento, que forman curvas suaves, economizando energía. También se les ha visto interactuar con objetos, como ramas o filamentos en el cuerpo de agua, usando la punta del hocico, pero sin mordedura ni retención, nada que se parezca a un comportamiento de alimentación. Nuevamente, ¿podemos concluir que es juego? Es difícil decirlo, pero lo que sí se menciona es que en situaciones de estrés, ya sea por interacción con humanos o por efectos naturales, estos comportamientos desaparecen rápidamente.

Bueno, pero si hay algo en el desierto de Sonora son lagartijas y lagartos y en estos animales también hay observaciones de juego.

Por ejemplo, se han observado a juveniles de la lagartija de manchas laterales (Uta stansburiana) haciendo saltos y giros, como simulando escapes, pero en ausencia total de peligro. En el mismo ambiente encontramos a juveniles de la lagartija escamosa del desierto (Sceloporus magister) subiendo a matorrales para saltar sobre la arena suave, repitiendo esto una y otra vez.

Pero a mí, el caso que más me sorprendió, se da entre los juveniles de dos especies distintas: la iguana del desierto (Dipsosaurus dorsalis) y el lagarto de collar (Crotaphytus nebrius). Se les ha visto realizando persecuciones inofensivas, alternando quién persigue a quién. ¿Por qué me sorprende?, pues si fueran adultos, el que perseguiría sería el lagarto de collar y la iguana haría lo posible para escaparse para no acabar como plato de cena.

Nuevamente, estas son observaciones que muestran la posibilidad de juego, pero al no ser estudios específicos para evaluar esto es difícil decirlo. Pero dentro de los lagartos sabemos que sin duda hay juego, al menos dentro de los lagartos más grandes, los varanidos.

En estudios en el Zoológico de Washington con dragones de Komodo (Varanus komodoensis). A estos animales, cuando se les da alimento, su comportamiento es darles sacudidas violentas con la cabeza y desgarrarlos con las garras. Pero cuando a los juveniles se les expone a objetos novedosos, como cajas de cartón, zapatos, cubetas de plástico o discos de frisbee, interactúan por periodos largos con ellos, inspeccionándolos curiosamente. Arrastrándolos, metiendo la cabeza en su interior, en cajas o zapatos, metiendo y sacando objetos de los baldes. Si, mientras están interactuando con los objetos, se les da comida, inmediatamente muestran el comportamiento de alimentación, regresando a sus juguetes al terminar de comer.

Ahora pasemos a otro grupo de reptiles, que resultan ser estrellas en eso de jugar, el orden Crocodilia, los cocodrilos (familia Crocodylidae) y caimanes (familia Alligatoridae). Al igual que en el caso de los tiburones blancos, estos animales tienen una muy mala reputación, pero resulta que son bastante juguetones.

Hasta ahora siempre me gusta comenzar haciendo referencia a los animales del desierto de Sonora y del Golfo de California; en esta región el único representante del grupo es el cocodrilo americano (Crocodylus acutus), que en el Pacífico se distribuye desde el sur del Golfo de California hasta Centroamérica. Pero en esta ocasión la única referencia que encontré, prefiero dejarla para más tarde.

Comencemos con los caimanes. En los humedales de Florida es muy común ver a juveniles del caimán americano (Alligator mississippiensis) trepar por pendientes lodosas para luego dejarse deslizar, hocico abajo, en dirección del agua, repitiendo esto varias veces. Les gusta jugar a la resbaladilla.

En estos mismos animales, en estanques de cautiverio se ha observado que les gusta mucho jugar con los chorros de agua que llegan a los estanques. Algunas veces se les ve como queriendo atrapar el agua o acomodándose bajo los chorros de presión, poniéndose en forma perpendicular para interactuar con el chorro de agua.

En centros de conservación, donde se mantienen a caimanes de anteojos (Caiman crocodilus) a los juveniles, nuevamente, cuando se les ponen objetos novedosos, como pedazos de madera pintados de colores o peltas de plástico, los mueven continuamente con sus hocicos y los sumergen, soltándolos para que floten.

Los caimanes muestran una gran capacidad cognitiva, esto es bastante notorio en que hay casos en que establecen patrones de juego con animales de otras especies. Un muy buen ejemplo se da en Florida, entre el caimán americano y nutrias de río (Lontra canadensis). ¿Te acuerdas de cuando te comenté de que sorprednía el juego entre el lagarto de collar y la iguana del desierto? De adultos, la iguana podría ser una buena presa para el lagarto. Pues aquí es más sorprendente, los caimanes comen nutrias y las nutrias adultas se pueden alimentar de juveniles de caimán. Así que es sorprendente encontrar compañeros de juego como estos, pero, al parecer les encanta jugar. Obviamente esto se da cuando hay periodos de abundancia, cuando ambos tienen necesidades de alimentación cubiertas. Generalmente es la nutria quien inicia la interacción, nadando en círculos alrededor del caimán y dándole golpes ligeros en la cola o en los costados. Esta es la invitación a jugar. Luego la nutria sale nadando en zigzag frente al caimán y este la persigue. Después de un rato, el caimán se detiene y se da la vuelta y entonces la nutria lo persigue.

Obviamente este es un comportamiento muy sorprendente, tan es así que investigadores de la Universidad de Tenesse decidieron estudiar esto en condiciones controladas, documentando que a este par les encante este juego, sin importar si están libres o en cautiverio.

Pasemos ahora a los cocodrilos. Si le preguntaras a alguien cuál es el cocodrilo más peligroso del mundo, no dudo que la respuesta más frecuente que obtendráas será el cocodrilo marino de Australia (Crocodylus porosus), que realmente es estuarino. Pues resulta que a los juveniles, y a algunos adultos, les encanta jugar con las olas. De esto hay muchas observaciones. Entran al mar desde la playa y nadan mar adentro en contra de las olas. Ya que las pasan, esperan las crestas de las olas altas y se dejan llevar por ellas hasta llegar a la orilla. Entonces se voltean y repiten la acción, una y otra vez: En resumen, disfrutan “surfeando” las olas.

Otro comportamiento de posible juego se da en el cocodrilo cubano (C. rhombifer), a este cocodrilo le gusta jugar con flores. Recogen las que caen al agua y las pasean por horas en sus mandíbulas. No hacen esto con ramas o flores y hojas secas, solo con flores de colores vistosos, en especial buganvilias. Yo, la verdad, me pregunto, ¿estarían jugando o simplemente les gusta sentirse bonitos?

Pasemos ahora a la historia del cocodrilo americano, la que te había comentado que dejaría para después. Así como el caimán americano muestra una gran capacidad cognitiva como para jugar con otra especie, el cocodrilo americano, al parecer, también tiene una capacidad cognitiva similar.

Pero en esta interacción hay algunos aspectos importantes a mencionar, solo hay una experiencia, entre un individuo de cocodrilo y uno de la otra especie, si bien de duración de años. Segundo, la forma en que se inicia la experiencia es muy especial, por lo que no es un buen ejemplo de relato de juego. Pero a mi me encanta.

Va la historia increíble de la interacción de juego entre un cocodrilo americano y un…

…ser humano.

En la costa de Costa Rica, un día un pescador, al que todos conocían como Chito, encontró a una juvenil de cocodrilo americano con una herida de bala en la cabeza. Chito lo llevó a su casa, en las orillas del humedal donde lo encontró, lo bautizó como Pocho y lo cuidó y alimentó hasta que curó y liberó. Pero Pocho nunca se fue, siempre permaneció cerca de Chito. Cuando ambos se encontraban en los ríos o cuerpos de agua del humedal, Chito entraba al agua, Pocho se aproximaba, nadaba alrededor de Chito, se sumergía y aparecía frente a él, era la invitación para que comenzara a perseguirlo. Pocho se dejaba alcanzar, entonces Chito lo abrazaba y levantaba del agua, dejándolo agarrar su hocico y costados. Pocho le dejaba hacer y abría sus fauces totalmente frente a Chito, de manera pausada y exagerada. Pero a pesar de las dimensiones y fuerza de Pocho, él siempre actuaba de forma que se aseguraba de que Chito no corriera ningún riesgo.

Esta peculiar relación no solo fue documentada, hay vídeos al respecto,y  fue estudiada por investigadores de la Universidad de Tennessee. Quienes certificaron que cumplía con los cinco criterios de juego, funcionalidad incompleta, voluntaria y espontánea, estructuralmente modificada, repetitiva no estereotipada y realizada en ausencia de agentes estresantes.

Pero para mí muestra algo más, muestra cómo un animal al que la gente normalmente considera una bestia irracional y peligrosa puede demostrar claramente reconocimiento, fidelidad y, sobre todo, cariño a quien lo protegió, cuidó y sanó, sin buscar nada a cambio.

¿Ya leíste “Historia de la Tierra, una cosmogonía personal”?, la encuentras aquí.


viernes, junio 12, 2026

Rayas y tiburones juguetones

Carrerita de martes 9 de junio

Carrerita de viernes 10 de junio

El miércoles corrí 8 km y me sentí muy bien; ese era mi plan para hoy, pero al ver cómo iba a estar el clima decidí cambiar de opinión. El pronóstico era de cerca de 30 °C, pero con más de 90%, así que decidí que fuera mejor sólo 6 km.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Fue una magnífica decisión. Llegué empapado en sudor y con la frecuencia cardíaca arriba de lo que me gusta.

Pero mientras sudaba, tratando de disminuir mi frecuencia cardíaca, acabé pensando en los tiburones y sus parientes, las rayas; generalmente se les considera animales  con muy pocas habilidades cognitivas.

Normalmente es difícil asegurar si los comportamientos que se observan son juego o no, pero al menos hay un caso en el que no queda duda. Me refiero a la manta diablo (Mobula munkiana), con sus famosos saltos.

Durante mucho tiempo se intentó explicar este comportamiento con objetivos como remoción de parásitos, limpiado de branquias o huida de predadores. Pero después de muchos años de observación, se ha observado que esos saltos ocurren todo el año sin que ninguno de esos factores tenga relación con ellos. Es decir, no tienen ningún propósito adaptativo o de supervivencia. No se aprecia ningún estímulo externo para que ocurran; son espontáneos y requieren un gran gasto energético que, al parecer, es solo por el gusto de hacerlos; son intrínsecamente gratificantes. El nado de las mantas diablo es normalmente hidrodinámico y silencioso, como si “volaran” en el agua. Durante el comportamiento de salto, esto se modifica totalmente, la velocidad se acelera abruptamente, generando el salto en forma de campana con la caída en la superficie sumamente ruidosa. Es una modificación estructural del comportamiento normal. Una manta salta varias veces, pero de forma muy variable, cambiando trayectoria y forma de caída, son repetitivos, pero no estereotipados. Finalmente, los saltos ocurren cuando las mantas tienen cubiertas sus necesidades de alimentación y se sienten seguras, no hay agentes estresantes.

La conclusión es que los saltos de las famosas mantas diablo son una clara manifestación de juego.

Pero no son las únicas mantas que juegan, hay un estudio, específicamente sobre el juego, con una manta de agua dulce, Potamotrygon castexi, en acuarios. De forma natural, estas rayas viven en el Amazonas, en un ambiente complejo y muy variable, por lo que requieren estar explorando el sustrato constantemente. Por ello han desarrollado una gran habilidad para manipular objetos con sus aletas, y una gran plasticidad en sus comportamientos.

A estas rayas se les introdujeron pelotas de ping-pong en sus acuarios. Las rayas atrapaban las pelotas entre sus aletas y el fondo, o la pared, del acuario y las hacían rodar. Posteriormente, se colocaban a distancia de las pelotas y, con corrientes de agua generadas por sus aletas o por chorros expulsados desde su boca o espiráculos, propulsaban las pelotas, para luego nadar hacia ellas y repetir la secuencia. Las pruebas se hicieron con pelotas con alimento en su interior y con pelotas vacías, el comportamiento era exactamente el mismo. Así que las reyas de agua dulce también juegan

Pasemos ahora a otro elasmobranquio, un animal del que la mayoría de la gente lo tiene considerado como un demonio letal y cruel, un asesino de los mares. La verdad es que es un predador tope, que en algunas circunstancias ha llegado a atacar a humanos. Pero mucho de su mala fama se debe a películas de los setenta del siglo pasado. Sí, me refiero al tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

Si tienes esa imagen de animal despiadado, te sorprenderá saber que hay muchas observaciones de tiburones blancos en las que aparentan estar jugando. Existen muchos reportes de tiburones blancos manipulando macroalgas o pedazos de madera, boyas y otros objetos que flotan en la superficie, sumergiéndolos con las aletas pectorales o con el hocico, para luego liberarlos y dejarlos volver a la superficie, repitiendo eso varias veces. Hay un reporte de mediados del siglo pasado en California de un gran tiburón blanco que encontró flotando una caja de cartón corrugado muy grande. El tiburón saltaba sobre ella y se deslizaba para salir por el otro extremo. Esto lo repitió varias veces, hasta que su peso rompió la caja, con lo que se le acabó el juego. Aunque pudiéramos pensar que varias de las cinco características de juego se presentan, es difícil asegurarlo.

Pero hay una serie de estudios en Sudáfrica sobre el comportamiento de tiburones blancos. Entre estos hay uno sobre la interacción de bolsas de lona, amarradas a embarcaciones. Estas bolsas estaban limpias de todo rastro de alimento, grasa o sangre, para atraer a los tiburones pensando que eran alguna forma de alimento potencial.

Cuando los tiburones percibían la presencia de las bolsas en la superficie, se acercaban horizontalmente, lentamente, la tomaban con calma con la boca, cerrando las mandíbulas sin fuerza y sin sacudir la cabeza lateralmente, que es el movimiento al alimentarse. Ya que las tenían en la boca, los tiburones se llevaban la bolsa lateralmente o la sumergían, hasta que el cabo que sujetaba la bolsa se tensaba. Al percibir el tirón, soltaban la bolsa, se daban la vuelta y repetían la acción. Para fines prácticos, estaban jugando a “tirones de bolsa”.

Este patrón de comportamiento cumplía con los 5 criterios de juego. Así que ahora puedes pensar en los tiburones blancos como unos grandes juguetones.


viernes, junio 05, 2026

A los abejorros les gusta jugar con las pelotas

Carrerita de martes 2 de junio

Carrerita de viernes 5 de junio



Esta semana me tocaron dos corridas de 8 km, se supone que deberían ser en ruta plana, lo que en Guaymas es muy complicado. El martes busco una ruta lo más plana posible, pero, la verdad, no me gustó, una gran parte fue por calles sin ningua vista bonita, solo calle y carros. ASi que hoy corrí la ruta normal que tengo de 8 km, no es tán plana, pero es más agradable.


El martes, mientras hacía mis ejercicios de Ai Chi de relajación después de la carrera me tocó ver a Jaco y a Bona jugar, desde que llegaron a casa lo hacen, son muy divertidos.


Su juego preferido es perseguirse alrededor de la alberca. Comienza cuando uno de los dos se planta con las patas delanteras abiertas acercando el pecho y la cabeza al suelo; es como decirlo al otro, ¡VAMOS A JUGAR! Es un comportamiento modificado estructuralmente

La respuesta del otro es colocarse del lado contrario de la alberca. Ya en posición, comienza la persecución, el uno al otro alrededor de la alberca. Como Jaco corre más rápido, acaba siendo el perseguidor; Bona, por su parte, es más ágil para hacer cambios de dirección; es la “presa” que no se deja apresar. Los dos lo hacen por gusto y lo disfrutan y su única finalidad es el juego en sí. Es un comportamiento voluntario y autotélico.

Esto lo repiten por un buen rato, cuando parece que el Jaco está por atrapar a Bona y esta se escapa, corre al otro lado de la alberca y repite la posición de inicio de juego. Es un comportamiento repetitivo.

Si en algún momento algo los interrumpe o inquieta, como un ladrido o la aproximación de una persona a la cerca, se detienen inmediatamente. Solo juegan cuando están relajados. Es un comportamiento que se presenta en ausencia de estrés.

Otra cosa importante es que este comportamiento no les da ningún beneficio inmediato; no reciben ningún premio por hacerlo. No es un comportamiento plenamente funcional.

Bueno, los etólogos definen un juego con base en esos cinco criterios. En honor al primer investigador que los presentó, se llaman los cinco criterios de Burghardt. Me llama mucho la atención que estos criterios se definieron apenas hace poco más de diez años.

Digo que me llama mucho la atención, ya que yo, que toda mi vida he tenido mascotas, siempre me ha divertido mucho verlas jugar, pero no solo eso, todos hemos visto animales silvestres jugando. Obviamente jamás me puse a ver si se cumplían ciertos criterios, pero uno nota cuando los animales están jugando.

Es evidente que para jugar un animal requiere de habilidades cognitivas importantes. El juego es altamente exigente en capacidad de análisis. La rápida alternancia entre movimientos y acciones controladas, donde Jaco o Bona cambian de control o estrategias voluntariamente, requiere de una evaluación y reevaluación de situaciones variables que no tienen un orden necesariamente predecible. Jaco y Bona continuamente están evaluando cómo responder a las acciones del otro. El juego causa que Jaco y Bona desarrollen respuestas emocionales y corporales, cinemáticas, flexibles. Así que no es de sorprendernos que encontremos que muchos mamíferos juegan; no me sorprendería que lo hagan todos, pero a muchos simplemente no los hemos “cachado” en el acto.

Pero el juego está muy extendido entre los animales, no solo en los mamíferos. Comencemos por animales que son totalmente diferentes a nosotros y de los que ya antes he platicado.

Aquí debo de aclarar algo, le definición etológica de juego, cómo ya mencioné, es muy reciente, por lo que en medio natural hay muy pocos estudios, bueno la verdad no he encontrado ninguno. Si hay muchas observaciones, pero no como parte de un estudio formal. En varias de estas observaciones se hace referencia al concepto de juego, pero es realmente difícil asegurar que se cumplen los cinco criterios. Inclusive en condiciones controladas hay pocos estudios. Hay algunas observaciones anteriores a 2006, pero por la documentación de esos estudios se puede concluir que el comportamiento cumple con los criterios de juego. Esto es importante aclararlo, ya que algunas de las cosas que te platicare no puedo ya asegurar de que realmente se trate de un comportamiento juego.

En el Golfo de California tenemos una gran biodiversidad, por ello hay una gran variedad de pulpos. De estos se han registrado, en estado libre, actividades de probable juego en al menos dos. En las posas de mareas de Bahía de los Ángeles y Puerto Peñasco es común encontrar al pulpo dos manchas (Octopus bimaculatus) y al pulpo verde (O. hubbsorum); en ambas especies se ha visto que se la pasan manipulando piedras o conchas vacías sin ningún fin específico. Esos objetos no les dan ningún beneficio de supervivencia, hay quien dice que estaban jugando..

¿Pero qué se sabe de otros pulpos en situaciones controladas?, donde la observación permite registrar si se cumplen los 5 criterios. Bueno, en esas situaciones se han registrado pulpos que, cuando se les pone un objeto desconocido, pasan de la curiosidad, de entender las características del objeto, a buscar qué hacer con él.

Por ejemplo, en un acuario donde se tenían varios pulpos gigantes del Pacífico Norte (O. dofleini), se les presentaron botellas de plástico parcialmente llenas de agua, de colores blanco y negro y con distintas texturas. Inicialmente, los pulpos comenzaron a interactuar con ellas; son animales muy curiosos. Pero después de un rato comenzaron a echarles chorros de agua con sus sifones. Pero luego ocurrió algo muy interesante: el acuario tenía una entrada de agua en forma de chorro. Algunos de los pulpos comenzaron a “aventar” las botellas con los chorros de sus sifones hacia el chorro de agua de la entrada, con lo que se les devolvía la botella. Lo siguieron haciendo. Para fines prácticos descubrieron un juego de frontón acuático. Esto lo continuaron haciendo sin necesidad de refuerzos, por gusto. Sin duda cumplía con los 5 criterios.

En otro estudio con pulpos vulgares europeos (O. vulgaris) en sus acuarios, les presentaron 3 objetos distintos: unas presas vivas, botellas de agua atadas a una cuerda y piezas de Lego rojas con blanco. Cuando aún no les daban de comer, obviamente iban por las presas y la interacción con las botellas y piezas de lego era exploratoria.

Pero si ya habían comido, la situación cambiaba, pasaban de la exploración al juego. Yo no sé si Lego usó esto en alguna promoción comercial, pero lo que más les gustó a los pulpos para jugar fueron las piezas de Lego. Los pulpos se la pasaban moviendo y manipulando repetitivamente los bloques. Nuevamente, claramente, se trataba de un juego.

Esto es sorprendente, encontramos animales, de los que divergimos hace unos 600 millones de años, antes de la revolución del Cámbrico. Nuestros sistemas neuronales son totalmente diferentes: los vertebrados tenemos un sistema centralizado; los pulpos, un sistema distribuido. Tienen un ganglio nervioso central anular principal, un anillo de neuronas por el que pasa el sistema digestivo, podríamos decir que es el cerebro principal. Pero los cordones de ganglios que recorren cada brazo funcionan como un cerebro independiente. Para fines prácticos, podemos decir que tienen nueve cerebros.

Pues con este sistema neuronal, totalmente diferente al nuestro, muestran una gran capacidad cognitiva, es algo realmente sorprendente.

Todos hemos visto vídeos de pulpos o leído artículos que muestran la inteligencia de los pulpos, pero ¿serán los únicos invertebrados que juegan?

Pues no, resulta que los artrópodos son también muy juguetones.

Los cangrejos violinistas, género Uca, están ampliamente distribuidos en el mundo. En el Golfo de California hay cuando menos 5 especies. Los encontramos prácticamente en todos los humedales costeros del mundo.

Una vez más, es difícil cuando uno ve a animales en medio natural poder asegurar que el animal en cuestión está jugando o no. Pero en los cangrejos violinistas han habido reportes de probable juego en varios lugares, aunque no en el Golfo de California. En Filipinas se han reportado comportamientos que pudieran ser juego en cangrejos Uca marionisnitida. Se reportó a una pareja de machos de este cangrejo deambulando por cerca de media hora, en un área de unos 12 metros cuadrados. Este deambular en pareja no parecía tener ninguna función, más que el del acompañamiento. Pero el par se puso a hacer travesuras, se encontró con un cangrejo mayor que estaba entrando a su madriguera. Estos cangrejos siempre tienen una pieza que usan como tapón de su madriguera, con la que bloquean la entrada al meterse. Bueno, pues cuando vieron que el cangrejo puso el tapón uno de ellos quitó el tapón. Al salir el dueño de la madriguera, el par salió huyendo. Hagan de cuenta un par de niños jugando a tocar los timbres de las casas en la colonia.

¿Era esto un juego? Difícil saberlo; se requeriría más observación para ver si lo era o era algún comportamiento con otra función.

Sería interesante hacer un estudio para estudiar el juego en los animales en el medio silvestre, fijando criterios y procedimientos. Yo creo que se encontrarían muy buenos ejemplos.

Pero, afortunadamente hay estudios en cautiverio en los que encontramos artrópodos. Ya que el primer ejemplo que encontré fue en crustáceos sigamos con un ejemplo de crustáceo en cautiverio, en este caso de estomatópodos.

Ya en el primer capítulo de este libro te platiqué sobre estos animales, en específico sobre su increíble sistema visual. Pero ahora veremos que eso no es lo único sorprendente, también, al parecer, juegan. Pero, los trabajos son previos al 2006, así que realmente no hay estudios específicos sobre juego, pero si hay observaciones sobre ello.

En los estudios sa han estudiado diversas especies de estomatópodos, mantenidos en acuarios, en observación continua. Estos crustáceos muestran una gran curiosidad por los objetos que se ponen en los acuarios; los agarran, los rotan y los examinan detenidamente. Hay muchas observaciones sobre estos comportamientos, pero con lo que se menciona no se podría asegurar si se trataba de juego o no. Pero hay uno que parece cumplir con los criterios de juego; cuando se les ponían pedazos de corcho flotante en los acuarios. Al principio, los estomatópodos intentaban sumergirlos, llevarlos al fondo del acuario. Al encontrar la resistencia a hundirse, continuaron manipulando los corchos. Cada vez que los perdían, volvían a ir por ellos para volverlos a sumergir, repitiendo esto por periodos de tiempo considerables. Al parecer esto cumple con todos los criterios de juego.

Hay otras observaciones que mencionan que cuando se encontraban sin ningún estímulo externo, al parecer se aburrrían; entonces comenzaban a agarrar los objetos de los acuarios y a reacomodarlos, al parecer sin ningún fin más que entretenerse.

Pasemos a los artrópodos terrestres, en específico a los insectos. Hay muchas observaciones de insectos en actividades que podrían interpretarse como juego, pero nuevamente en situaciones en que el juego no era el tema. Algunas observaciones de hormigas, por ejemplo, son de mediados del siglo XIX. En hormigas del género Formica se reportan casos de hormigas agarrándose de las mandíbulas, y sacudirse, pero sin hacerse el más mínimo daño. También hay reportes de que, en este mismo tipo de hormigas, en situaciones de relajamiento, sin estrés externo, se dan situaciones de peleas simuladas.

En el caso de las cucarachas también hay observaciones de probables juegos. En ninfas, juveniles de la cucaracha americana (Periplaneta americana) se han observado interacciones no agresivas, que no se muestran en los adultos. Por su parte, en cucarachas Nauphoeta cinerean, machos que son criados juntos, al estar recién mudados, juegan a las espadas, usando sus antenas, en comportamientos en los que no hay agresividad. En estos dos últimos ejemplos las observaciones fueron en estudios controlados, pero los objetivos de los estudios no estaban relacionados con el juego y las referencias son comentarios colaterales. Así que no podríamos asegurar que se trata de juego.

Pero afortunadamente tenemos un estudio sobre juego en insectos, en este caso para el abejorro Bombus terrestres. En el estudio, la colonia de abejorros se comunicó con la zona de alimentación, dándoles a los abejorros dos opciones: una era un pasillo despejado; la otra tenía dos áreas laterales con pequeñas esferas de madera de colores, unas fijas, otras móviles.

Curiosamente, los abejorros prefirieron el camino con las esferas, haciendo rodar las esferas de forma espontánea, sin recibir ningún refuerzo por hacerlo. Su comportamiento al rodar las esferas era distinto al comportamiento normal de exploración, no extendían la probóscide ni intentaban morderlo. Además lo hacían de forma repetitiva y cuando no tenían interrupciones. Sin duda incluía todos los criterios de juego.

Así que sin duda, al menos a los abejorros sí les gusta jugar con las pelotas.

¿Ya leyeron “Historia de la Tierra, una cosmogonía personal?, se los recomiendo aquí lo encuentran.