viernes, agosto 07, 2026

A reproducirse y comer, que la charca se va a secar

Carrerita de miércoles 5 de agosto.

Carrerita de viernes 7 de agosto.

El martes me levanté temprano a correr, a las 5:00 a.m., pero lo tuve que cancelar, estaba lloviendo, así que mejor me puse un café, preparé mi desayuno y me puse a trabajar en el libro que estoy escribiendo. Durante el día tomé las debidas medidas para ir a correr el miércoles.

Afortunadamente hoy no tuve problema, pero en los dos días me acordé de los sapos del desierto, espero que hayan sido lo suficientemente listos cómo para no haber caído en la trampa de salir con tan poca agua. La verdad no me preocupé mucho, son muy listos y saben muy bien cuando salir.

Recuerdo cuando daba el curso de comportamiento animal, en una parte del curso trataba de estímulos disparadores, un buen ejemplo es cómo cazan algunos sapos. Ahora me doy cuenta de que la forma en que lo hacía fortalecía la imagen de que los anfibios son máquinas autómatas, nada más lejos de la realidad.

Por ejemplo, en ambientes muy secos, como el desierto de Sonora, un anfibio, que requiere del agua para completar su ciclo de vida, no puede depender exclusivamente de reflejos innatos. Por eso es que me acordé de los sapos del desierto. El más conocido es el Sapo de Desierto (Incilius alvarius), que en los últimos años le ha dado a algunos humanos por buscarlos y lamerles las excreciones de su piel, que tienen un efecto narcoactivo. Este animal requiere de tener una gran plasticidad cognitiva, integrada con su percepción del medio ambiente. Pasa una gran parte del año, hasta diez meses, bajo tierra, en un estado de estivación profunda. Esto termina bruscamente al llegar las lluvias del monzón sonorense. El sapo debe responder rápidamente para encontrar las charcas temporales, fundamentales para su alimentación y reproducción. Esta búsqueda no la hace azarosamente, pistas como el olor a limo húmedo, los sonidos de escurrimientos, los gradientes de humedad y los coros de otros anfibios los ayudan. Pero la información de la presencia y ubicación de las charcas la utiliza para formar un mapa de su rango de hogar. Esta información le será importante para los siguientes ciclos, encontrará más rápidamente las charcas. En el desierto la duración de estas charcas es muy corta y debe sacarle el mayor provecho.

Es un predador voraz de artrópodos, entre los que hay muchos que son venenosos o tóxicos, como escorpiones, escarabajos bombardeadores y ciempiés. El sapo debe aprender rápidamente a diferenciar a estos de sus fuentes de alimento, se ha probado que con una sola mala experiencia lo hace. Integra los patrones visuales y químicos del artrópodo problemático, con lo que el patrón motor de proyección de la lengua se inhibe cuando se presentan dichos patrones. Pero esto varía según cambian las condiciones. Al principio del monzón, cuando está bien hidratado y hay muchas charcas, es muy selectivo con las presas y las charcas. Solo presas seguras y evita charcas salinas. Pero al terminar la lluvia y comenzar la evaporación de las charcas, estará más dispuesto a correr riesgos con las presas y aceptar charcas salinas.

Pero las charcas no son solo importantes para la alimentación; son fundamentales para la reproducción y estas charcas son efímeras: cuando mucho, durarán un par de semanas; regularmente, solo unos días. El no llegar a tiempo a las charcas no solo pone en riesgo el aparearse, sino también el que los renacuajos puedan completar la metamorfosis. Por eso, el mapa de rango de hogar que mencionamos es importante. Los sapos tienen una alta fidelidad a las charcas donde tuvieron éxito reproductivo en el pasado o de donde emergieron como juveniles.

Hay algo importante que se debe considerar, el sapo del desierto no puede esperarse a que se sequen completamente las charcas para enterrarse y comenzar el periodo de estivación. Si la charca se seca, el suelo arcilloso se convierte en una costra rígida, impenetrable para el sapo. Así que el sapo debe estar monitoreando información de su medio. Debe de estar evaluando los patrones de lluvia del monzón y las fluctuaciones térmicas nocturnas, asociando la humedad relativa del aire con el agotamiento de las charcas. La humedad de las capas superficiales del fondo de las charcas, evaluando su plasticidad para asegurarse de que podrá escarbar sin agotar sus reservas de energía. Pero además, su balance hídrico interno: la pérdida de agua corporal altera la composición de sus fluidos internos; si el costo osmótico de permanecer en la superficie es mayor que el beneficio reproductivo o de alimentación, es momento de enterrarse. Y aquí el mapa de su rango de hogar vuelve a ser importante; no se entierra en cualquier lugar, localiza los sitios más adecuados, como base de arbustos con raíces profundas, grietas o madrigueras abandonadas, donde la tierra retiene humedad y es más fácil escarbar.

Bueno, si la vida del sapo del desierto se te hace extrema, te diré que hay otro anfibio cuya dependencia del monzón del desierto es aún más drástica; se trata del Sapo de Espuelas Sonorense (Scaphiopus couchii), que pasa menos del 10% de su vida en la superficie; el resto del tiempo lo pasa bajo tierra en estado de letargo profundo. Esto implica que sólo permanece en la superficie el tiempo estrictamente necesario para alimentarse y reproducirse.

Mientras que el Sapo del Desierto depende de la integración olfativo-espacial para aprovechar los pocos días en que hay agua y permanecer en la superficie, el Sapo de Espuelas depende de un sistema acústico-vibracional altamente selectivo que opera desde el subsuelo. Emerger en el momento equivocado implica la muerte, por lo que su sistema de toma de decisiones debe basarse en información que le brinde la certeza para hacerlo. Por ello asocia la firma acústica de arroyos, inundaciones, los truenos, las frecuencias vibracionales específicas de estos, que le llegan a través del sustrato, para determinar el momento de emerger, cuando habrá agua disponible y con ella alimento y parejas. Debe diferenciar esa firma acústica de otras que no son relevantes, como animales grandes o maquinaria humana. De no hacerlo, podría llegar a la superficie en el momento equivocado y perecer.

Pero ya que está en la superficie, tiene que ser muy veloz, las charcas se evaporan rápido, así que no tiene mucho tiempo. 

Aquí en Sonora es muy común saber que va a llover, “huele a lluvia”, decimos. Ese olor a tierra mojada se llama petricor. Se produce por aceites de plantas y compuestos de bacterias que se liberan en la tierra mojada. Entre estos últimos, la principal es la geosmina, a la que reconoce especialmente el sapo de espuelas. Ese olor, complementado con los gradientes de humedad, le indica la dirección a la que se debe dirigir. Pero no es lo único, ya vimos que tienen un buen sistema de audición, así que el coro de llamada de otros machos, que ya están en la charca, es una señal importante. Además, la topografía del terreno les permite reconocer hacia dónde descender para llegar a las charcas.

Es breve el tiempo que el sapo de espuelas pasa en la superficie, para lo que busca las charcas es, como ya te platiqué, reproducirse y alimentarse. Lo primero lo hace muy rápido. Los machos compiten ruidosamente por las hembras y la masa de huevos se fertiliza inmediatamente. Todo el proceso de apareamiento y ovoposición es en solo una noche. Los renacuajos tienen uno de los procesos de metamorfosis más rápidos de los anfibios a nivel mundial, una semana, máximo diez días. Como comparación, sapos y ranas de zonas húmedas usan semanas para esto. 

La alimentación es igual de rápida, en breve tiempo tienen que reunir las reservas energéticas que le permitan permanecer más de 10 meses bajo tierra, sin alimentarse. Su alimento favorito son las termitas aladas, escarabajos y otros insectos que buscan las charcas de agua.

No espera mucho para enterrarse, antes de que se sequen las charcas de agua, cuando comienza a disminuir el nivel del agua y a aumentar la salinidad de sus fluidos corporales, comienza a escarbar con las extensiones óseas de sus patas traseras, las espuelas, de donde viene su nombre, con la parte trasera para abajo. Cuando llega a profundidades de poco más de un metro, segrega, con capas de piel muerta y excreciones mucosas, un capullo protector que conserva la humedad. Hecho esto, disminuye su tasa metabólica al mínimo para iniciar su pesado letargo, del que no despertará hasta recibir al siguiente año la señal acústica precisa para regresar a la superficie.

Suena extremo, por los dos sapos del desierto sólo viven para dormir, comer y reproducirse.