viernes, junio 12, 2026

Rayas y tiburones juguetones

Carrerita de martes 9 de junio

Carrerita de viernes 10 de junio

El miércoles corrí 8 km y me sentí muy bien; ese era mi plan para hoy, pero al ver cómo iba a estar el clima decidí cambiar de opinión. El pronóstico era de cerca de 30 °C, pero con más de 90%, así que decidí que fuera mejor sólo 6 km.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Fue una magnífica decisión. Llegué empapado en sudor y con la frecuencia cardíaca arriba de lo que me gusta.

Pero mientras sudaba, tratando de disminuir mi frecuencia cardíaca, acabé pensando en los tiburones y sus parientes, las rayas; generalmente se les considera animales  con muy pocas habilidades cognitivas.

Normalmente es difícil asegurar si los comportamientos que se observan son juego o no, pero al menos hay un caso en el que no queda duda. Me refiero a la manta diablo (Mobula munkiana), con sus famosos saltos.

Durante mucho tiempo se intentó explicar este comportamiento con objetivos como remoción de parásitos, limpiado de branquias o huida de predadores. Pero después de muchos años de observación, se ha observado que esos saltos ocurren todo el año sin que ninguno de esos factores tenga relación con ellos. Es decir, no tienen ningún propósito adaptativo o de supervivencia. No se aprecia ningún estímulo externo para que ocurran; son espontáneos y requieren un gran gasto energético que, al parecer, es solo por el gusto de hacerlos; son intrínsecamente gratificantes. El nado de las mantas diablo es normalmente hidrodinámico y silencioso, como si “volaran” en el agua. Durante el comportamiento de salto, esto se modifica totalmente, la velocidad se acelera abruptamente, generando el salto en forma de campana con la caída en la superficie sumamente ruidosa. Es una modificación estructural del comportamiento normal. Una manta salta varias veces, pero de forma muy variable, cambiando trayectoria y forma de caída, son repetitivos, pero no estereotipados. Finalmente, los saltos ocurren cuando las mantas tienen cubiertas sus necesidades de alimentación y se sienten seguras, no hay agentes estresantes.

La conclusión es que los saltos de las famosas mantas diablo son una clara manifestación de juego.

Pero no son las únicas mantas que juegan, hay un estudio, específicamente sobre el juego, con una manta de agua dulce, Potamotrygon castexi, en acuarios. De forma natural, estas rayas viven en el Amazonas, en un ambiente complejo y muy variable, por lo que requieren estar explorando el sustrato constantemente. Por ello han desarrollado una gran habilidad para manipular objetos con sus aletas, y una gran plasticidad en sus comportamientos.

A estas rayas se les introdujeron pelotas de ping-pong en sus acuarios. Las rayas atrapaban las pelotas entre sus aletas y el fondo, o la pared, del acuario y las hacían rodar. Posteriormente, se colocaban a distancia de las pelotas y, con corrientes de agua generadas por sus aletas o por chorros expulsados desde su boca o espiráculos, propulsaban las pelotas, para luego nadar hacia ellas y repetir la secuencia. Las pruebas se hicieron con pelotas con alimento en su interior y con pelotas vacías, el comportamiento era exactamente el mismo. Así que las reyas de agua dulce también juegan

Pasemos ahora a otro elasmobranquio, un animal del que la mayoría de la gente lo tiene considerado como un demonio letal y cruel, un asesino de los mares. La verdad es que es un predador tope, que en algunas circunstancias ha llegado a atacar a humanos. Pero mucho de su mala fama se debe a películas de los setenta del siglo pasado. Sí, me refiero al tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

Si tienes esa imagen de animal despiadado, te sorprenderá saber que hay muchas observaciones de tiburones blancos en las que aparentan estar jugando. Existen muchos reportes de tiburones blancos manipulando macroalgas o pedazos de madera, boyas y otros objetos que flotan en la superficie, sumergiéndolos con las aletas pectorales o con el hocico, para luego liberarlos y dejarlos volver a la superficie, repitiendo eso varias veces. Hay un reporte de mediados del siglo pasado en California de un gran tiburón blanco que encontró flotando una caja de cartón corrugado muy grande. El tiburón saltaba sobre ella y se deslizaba para salir por el otro extremo. Esto lo repitió varias veces, hasta que su peso rompió la caja, con lo que se le acabó el juego. Aunque pudiéramos pensar que varias de las cinco características de juego se presentan, es difícil asegurarlo.

Pero hay una serie de estudios en Sudáfrica sobre el comportamiento de tiburones blancos. Entre estos hay uno sobre la interacción de bolsas de lona, amarradas a embarcaciones. Estas bolsas estaban limpias de todo rastro de alimento, grasa o sangre, para atraer a los tiburones pensando que eran alguna forma de alimento potencial.

Cuando los tiburones percibían la presencia de las bolsas en la superficie, se acercaban horizontalmente, lentamente, la tomaban con calma con la boca, cerrando las mandíbulas sin fuerza y sin sacudir la cabeza lateralmente, que es el movimiento al alimentarse. Ya que las tenían en la boca, los tiburones se llevaban la bolsa lateralmente o la sumergían, hasta que el cabo que sujetaba la bolsa se tensaba. Al percibir el tirón, soltaban la bolsa, se daban la vuelta y repetían la acción. Para fines prácticos, estaban jugando a “tirones de bolsa”.

Este patrón de comportamiento cumplía con los 5 criterios de juego. Así que ahora puedes pensar en los tiburones blancos como unos grandes juguetones.


viernes, junio 05, 2026

A los abejorros les gusta jugar con las pelotas

Carrerita de martes 2 de junio

Carrerita de viernes 5 de junio



Esta semana me tocaron dos corridas de 8 km, se supone que deberían ser en ruta plana, lo que en Guaymas es muy complicado. El martes busco una ruta lo más plana posible, pero, la verdad, no me gustó, una gran parte fue por calles sin ningua vista bonita, solo calle y carros. ASi que hoy corrí la ruta normal que tengo de 8 km, no es tán plana, pero es más agradable.


El martes, mientras hacía mis ejercicios de Ai Chi de relajación después de la carrera me tocó ver a Jaco y a Bona jugar, desde que llegaron a casa lo hacen, son muy divertidos.


Su juego preferido es perseguirse alrededor de la alberca. Comienza cuando uno de los dos se planta con las patas delanteras abiertas acercando el pecho y la cabeza al suelo; es como decirlo al otro, ¡VAMOS A JUGAR! Es un comportamiento modificado estructuralmente

La respuesta del otro es colocarse del lado contrario de la alberca. Ya en posición, comienza la persecución, el uno al otro alrededor de la alberca. Como Jaco corre más rápido, acaba siendo el perseguidor; Bona, por su parte, es más ágil para hacer cambios de dirección; es la “presa” que no se deja apresar. Los dos lo hacen por gusto y lo disfrutan y su única finalidad es el juego en sí. Es un comportamiento voluntario y autotélico.

Esto lo repiten por un buen rato, cuando parece que el Jaco está por atrapar a Bona y esta se escapa, corre al otro lado de la alberca y repite la posición de inicio de juego. Es un comportamiento repetitivo.

Si en algún momento algo los interrumpe o inquieta, como un ladrido o la aproximación de una persona a la cerca, se detienen inmediatamente. Solo juegan cuando están relajados. Es un comportamiento que se presenta en ausencia de estrés.

Otra cosa importante es que este comportamiento no les da ningún beneficio inmediato; no reciben ningún premio por hacerlo. No es un comportamiento plenamente funcional.

Bueno, los etólogos definen un juego con base en esos cinco criterios. En honor al primer investigador que los presentó, se llaman los cinco criterios de Burghardt. Me llama mucho la atención que estos criterios se definieron apenas hace poco más de diez años.

Digo que me llama mucho la atención, ya que yo, que toda mi vida he tenido mascotas, siempre me ha divertido mucho verlas jugar, pero no solo eso, todos hemos visto animales silvestres jugando. Obviamente jamás me puse a ver si se cumplían ciertos criterios, pero uno nota cuando los animales están jugando.

Es evidente que para jugar un animal requiere de habilidades cognitivas importantes. El juego es altamente exigente en capacidad de análisis. La rápida alternancia entre movimientos y acciones controladas, donde Jaco o Bona cambian de control o estrategias voluntariamente, requiere de una evaluación y reevaluación de situaciones variables que no tienen un orden necesariamente predecible. Jaco y Bona continuamente están evaluando cómo responder a las acciones del otro. El juego causa que Jaco y Bona desarrollen respuestas emocionales y corporales, cinemáticas, flexibles. Así que no es de sorprendernos que encontremos que muchos mamíferos juegan; no me sorprendería que lo hagan todos, pero a muchos simplemente no los hemos “cachado” en el acto.

Pero el juego está muy extendido entre los animales, no solo en los mamíferos. Comencemos por animales que son totalmente diferentes a nosotros y de los que ya antes he platicado.

Aquí debo de aclarar algo, le definición etológica de juego, cómo ya mencioné, es muy reciente, por lo que en medio natural hay muy pocos estudios, bueno la verdad no he encontrado ninguno. Si hay muchas observaciones, pero no como parte de un estudio formal. En varias de estas observaciones se hace referencia al concepto de juego, pero es realmente difícil asegurar que se cumplen los cinco criterios. Inclusive en condiciones controladas hay pocos estudios. Hay algunas observaciones anteriores a 2006, pero por la documentación de esos estudios se puede concluir que el comportamiento cumple con los criterios de juego. Esto es importante aclararlo, ya que algunas de las cosas que te platicare no puedo ya asegurar de que realmente se trate de un comportamiento juego.

En el Golfo de California tenemos una gran biodiversidad, por ello hay una gran variedad de pulpos. De estos se han registrado, en estado libre, actividades de probable juego en al menos dos. En las posas de mareas de Bahía de los Ángeles y Puerto Peñasco es común encontrar al pulpo dos manchas (Octopus bimaculatus) y al pulpo verde (O. hubbsorum); en ambas especies se ha visto que se la pasan manipulando piedras o conchas vacías sin ningún fin específico. Esos objetos no les dan ningún beneficio de supervivencia, hay quien dice que estaban jugando..

¿Pero qué se sabe de otros pulpos en situaciones controladas?, donde la observación permite registrar si se cumplen los 5 criterios. Bueno, en esas situaciones se han registrado pulpos que, cuando se les pone un objeto desconocido, pasan de la curiosidad, de entender las características del objeto, a buscar qué hacer con él.

Por ejemplo, en un acuario donde se tenían varios pulpos gigantes del Pacífico Norte (O. dofleini), se les presentaron botellas de plástico parcialmente llenas de agua, de colores blanco y negro y con distintas texturas. Inicialmente, los pulpos comenzaron a interactuar con ellas; son animales muy curiosos. Pero después de un rato comenzaron a echarles chorros de agua con sus sifones. Pero luego ocurrió algo muy interesante: el acuario tenía una entrada de agua en forma de chorro. Algunos de los pulpos comenzaron a “aventar” las botellas con los chorros de sus sifones hacia el chorro de agua de la entrada, con lo que se les devolvía la botella. Lo siguieron haciendo. Para fines prácticos descubrieron un juego de frontón acuático. Esto lo continuaron haciendo sin necesidad de refuerzos, por gusto. Sin duda cumplía con los 5 criterios.

En otro estudio con pulpos vulgares europeos (O. vulgaris) en sus acuarios, les presentaron 3 objetos distintos: unas presas vivas, botellas de agua atadas a una cuerda y piezas de Lego rojas con blanco. Cuando aún no les daban de comer, obviamente iban por las presas y la interacción con las botellas y piezas de lego era exploratoria.

Pero si ya habían comido, la situación cambiaba, pasaban de la exploración al juego. Yo no sé si Lego usó esto en alguna promoción comercial, pero lo que más les gustó a los pulpos para jugar fueron las piezas de Lego. Los pulpos se la pasaban moviendo y manipulando repetitivamente los bloques. Nuevamente, claramente, se trataba de un juego.

Esto es sorprendente, encontramos animales, de los que divergimos hace unos 600 millones de años, antes de la revolución del Cámbrico. Nuestros sistemas neuronales son totalmente diferentes: los vertebrados tenemos un sistema centralizado; los pulpos, un sistema distribuido. Tienen un ganglio nervioso central anular principal, un anillo de neuronas por el que pasa el sistema digestivo, podríamos decir que es el cerebro principal. Pero los cordones de ganglios que recorren cada brazo funcionan como un cerebro independiente. Para fines prácticos, podemos decir que tienen nueve cerebros.

Pues con este sistema neuronal, totalmente diferente al nuestro, muestran una gran capacidad cognitiva, es algo realmente sorprendente.

Todos hemos visto vídeos de pulpos o leído artículos que muestran la inteligencia de los pulpos, pero ¿serán los únicos invertebrados que juegan?

Pues no, resulta que los artrópodos son también muy juguetones.

Los cangrejos violinistas, género Uca, están ampliamente distribuidos en el mundo. En el Golfo de California hay cuando menos 5 especies. Los encontramos prácticamente en todos los humedales costeros del mundo.

Una vez más, es difícil cuando uno ve a animales en medio natural poder asegurar que el animal en cuestión está jugando o no. Pero en los cangrejos violinistas han habido reportes de probable juego en varios lugares, aunque no en el Golfo de California. En Filipinas se han reportado comportamientos que pudieran ser juego en cangrejos Uca marionisnitida. Se reportó a una pareja de machos de este cangrejo deambulando por cerca de media hora, en un área de unos 12 metros cuadrados. Este deambular en pareja no parecía tener ninguna función, más que el del acompañamiento. Pero el par se puso a hacer travesuras, se encontró con un cangrejo mayor que estaba entrando a su madriguera. Estos cangrejos siempre tienen una pieza que usan como tapón de su madriguera, con la que bloquean la entrada al meterse. Bueno, pues cuando vieron que el cangrejo puso el tapón uno de ellos quitó el tapón. Al salir el dueño de la madriguera, el par salió huyendo. Hagan de cuenta un par de niños jugando a tocar los timbres de las casas en la colonia.

¿Era esto un juego? Difícil saberlo; se requeriría más observación para ver si lo era o era algún comportamiento con otra función.

Sería interesante hacer un estudio para estudiar el juego en los animales en el medio silvestre, fijando criterios y procedimientos. Yo creo que se encontrarían muy buenos ejemplos.

Pero, afortunadamente hay estudios en cautiverio en los que encontramos artrópodos. Ya que el primer ejemplo que encontré fue en crustáceos sigamos con un ejemplo de crustáceo en cautiverio, en este caso de estomatópodos.

Ya en el primer capítulo de este libro te platiqué sobre estos animales, en específico sobre su increíble sistema visual. Pero ahora veremos que eso no es lo único sorprendente, también, al parecer, juegan. Pero, los trabajos son previos al 2006, así que realmente no hay estudios específicos sobre juego, pero si hay observaciones sobre ello.

En los estudios sa han estudiado diversas especies de estomatópodos, mantenidos en acuarios, en observación continua. Estos crustáceos muestran una gran curiosidad por los objetos que se ponen en los acuarios; los agarran, los rotan y los examinan detenidamente. Hay muchas observaciones sobre estos comportamientos, pero con lo que se menciona no se podría asegurar si se trataba de juego o no. Pero hay uno que parece cumplir con los criterios de juego; cuando se les ponían pedazos de corcho flotante en los acuarios. Al principio, los estomatópodos intentaban sumergirlos, llevarlos al fondo del acuario. Al encontrar la resistencia a hundirse, continuaron manipulando los corchos. Cada vez que los perdían, volvían a ir por ellos para volverlos a sumergir, repitiendo esto por periodos de tiempo considerables. Al parecer esto cumple con todos los criterios de juego.

Hay otras observaciones que mencionan que cuando se encontraban sin ningún estímulo externo, al parecer se aburrrían; entonces comenzaban a agarrar los objetos de los acuarios y a reacomodarlos, al parecer sin ningún fin más que entretenerse.

Pasemos a los artrópodos terrestres, en específico a los insectos. Hay muchas observaciones de insectos en actividades que podrían interpretarse como juego, pero nuevamente en situaciones en que el juego no era el tema. Algunas observaciones de hormigas, por ejemplo, son de mediados del siglo XIX. En hormigas del género Formica se reportan casos de hormigas agarrándose de las mandíbulas, y sacudirse, pero sin hacerse el más mínimo daño. También hay reportes de que, en este mismo tipo de hormigas, en situaciones de relajamiento, sin estrés externo, se dan situaciones de peleas simuladas.

En el caso de las cucarachas también hay observaciones de probables juegos. En ninfas, juveniles de la cucaracha americana (Periplaneta americana) se han observado interacciones no agresivas, que no se muestran en los adultos. Por su parte, en cucarachas Nauphoeta cinerean, machos que son criados juntos, al estar recién mudados, juegan a las espadas, usando sus antenas, en comportamientos en los que no hay agresividad. En estos dos últimos ejemplos las observaciones fueron en estudios controlados, pero los objetivos de los estudios no estaban relacionados con el juego y las referencias son comentarios colaterales. Así que no podríamos asegurar que se trata de juego.

Pero afortunadamente tenemos un estudio sobre juego en insectos, en este caso para el abejorro Bombus terrestres. En el estudio, la colonia de abejorros se comunicó con la zona de alimentación, dándoles a los abejorros dos opciones: una era un pasillo despejado; la otra tenía dos áreas laterales con pequeñas esferas de madera de colores, unas fijas, otras móviles.

Curiosamente, los abejorros prefirieron el camino con las esferas, haciendo rodar las esferas de forma espontánea, sin recibir ningún refuerzo por hacerlo. Su comportamiento al rodar las esferas era distinto al comportamiento normal de exploración, no extendían la probóscide ni intentaban morderlo. Además lo hacían de forma repetitiva y cuando no tenían interrupciones. Sin duda incluía todos los criterios de juego.

Así que sin duda, al menos a los abejorros sí les gusta jugar con las pelotas.

¿Ya leyeron “Historia de la Tierra, una cosmogonía personal?, se los recomiendo aquí lo encuentran.


viernes, mayo 29, 2026

El gen del lenguaje

Carrerita de martes

Carrerita de viernes



A partir de mi lesión de la pantorrilla he cambiado mucho mi forma de correr. Antes de eso, en lo que más me fijaba era en el tiempo que hacía en cada corrida, por lo que checaba con más regularidad en el reloj era el ritmo, los minutos que me tomaba recorrer cada kilómetro. Tenía una alarma que me avisaba si mi frecuencia cardíaca llegaba a estar arriba de 155 pulsaciones/minuto, para asegurarme de no excederme.

Ahora ya no me preocupan los tiempos que hago al correr, me gusta más disfrutar el momento. Lo que uso es una alarma que me dice cuando mi FC está por debajo de 132 y otra que me avisa cuando paso de 142. Esa es mi zona de confort, ahí disfruto más la corrida. La verdad, divago mejor.

Hoy seguí divagando en el lenguaje de los animales, la semana pasada comentaba aquí que, con lo que hemos aprendido de la capacidad de comunicación de nuestros parientes más cercanos, vemos que hay características del lenguaje que tienen una antigüedad de cerca de 13 millones de años.

Pero, ¿habrá bases del lenguaje que sean aún más antiguas que eso?

Digo, ya mencionamos aquí que hay similitudes entre los cantos de las aves y nuestro lenguaje. Esto se puede deber a una convergencia evolutiva (animales muy distintos con presiones similares desarrollan una solución similar) o a una base genética similar.

De convergencia evolutiva hay muchos ejemplos; probablemente el más sorprendente es el de los ojos de los vertebrados y los cefalópodos, de lo que ya platicamos en otra ocasión.

¿Habrá una convergencia evolutiva entre el canto de las aves y nuestro lenguaje o una base genética común?

Es una buena pregunta, las aves y nosotros nos separamos, evolutivamente hablando, hace unos 320 millones de años.

Pues parece que, al menos en parte, hay una base en común.

En los noventa, estudiando a una familia del Reino Unido, conocida como la “Familia KE”, cuyos miembros presentaban trastornos relacionados con el lenguaje. Sus trastornos eran dispraxia verbal, una discapacidad para coordinar los movimientos musculares necesarios para pronunciar palabras, y tenían problemas cognitivos que les dificultaban el procesamiento de reglas gramaticales y de sintaxis.

Se encontró que los miembros de esta familia tenían una mutación en un gen, llamado FOXP2; al que desde entonces le comenzaron a decir “el gen del lenguaje”. Este es un gen regulador, actúa sobre otros genes durante el desarrollo del cerebro.

Pero lo interesante es que este gen se encuentra en todos los vertebrados con mandíbulas. No solo eso, sino que la secuencia del gen es muy similar en aves, reptiles y mamíferos. El que esta secuencia se haya mantenido en animales que divergieron hace cientos de millones de años es indicativo de que debe cumplir funciones muy importantes.

Bueno, lo primero sería ver si el FOXP2 afecta al lenguaje de otros animales. Con las herramientas genéticas actuales fue fácil verlo.

En estudios en los que se disminuyó la actividad de este gen en el pinzón cebra (Taeniopygia guttata) se encontró que perdía la capacidad para aprender el canto. Perdía la capacidad de controlar la siringe, el equivalente a la faringe de mamíferos; también se afectaba la capacidad de imitar el canto de los adultos.

En murciélagos se han encontrado efectos similares, pero afectando en especial a sus vocalizaciones para ecolocalización.

¿Pero qué pasa con todos los otros vertebrados que no tienen un lenguaje sonoro?, ¿Qué hace el FOXP2 en esos animales?

Bueno, en estudios del lagarto Anolis carolinensis y en cocodrilos se ha visto que la disminución de la actividad del FOXP2 está ligada a la estructuración de redes neuronales responsables de la ejecución de secuencias motoras rítmicas y de la propiocepción, la capacidad de identificar la posición y el movimiento de las distintas partes del cuerpo.

¿Qué podemos concluir de esto?

Pues cuando animales tan distintos, como las aves y los mamíferos, que divergieron hace unos 320 millones de años, se encontraron con la necesidad de tener un control muy fino de sus aparatos vocales para tener una comunicación acústica eficiente, recurrieron a un mecanismo genético con el que ya contaban, la red regulatoria del FOXP2. 

Así que resulta que las bases del lenguaje son mucho más antiguas de lo que podrías haber pensado. 


viernes, mayo 22, 2026

Soy una persona naranja

 Carrerita de Martes

Carrerita de Jueves


Dado que esta semana fue el primer juego de la final de fútbol de la Liga MX y, después de seis años, llegaron los Pumas, decidí cambiar la corrida larga al martes y dejar la corrida corta para el jueves. Fue buena decisión, lo vi en casa de un querido amigo, que puso una muy rica paella y me tomé algunas cervezas en el juego, así que mis condiciones para correr hoy, viernes, no eran óptimas.


El domingo nos encargaremos del Cruz Azul en el Olímpico Universitario.


Continuando con el lenguaje de otros animales. Algo que siempre me ha llamado mucho la atención es lo poco que se comenta sobre el lenguaje de los otros grandes simios. Pues resulta que tienen lenguajes, que son complejos y, cosa que no nos debe sorprender, se parecen mucho al nuestro.


Algo que se me hace importante mencionar: nuestro lenguaje acústico es algo increíble. Sin duda mucho de la evolución del ser humano como un animal cultural se debe al lenguaje hablado. Pero no lo usamos de forma exclusiva, lo usamos con un gran complemento, el lenguaje corporal.


Sí, es cierto, si escuchamos un programa de radio, donde solo escuchamos, podemos entender claramente lo que dice el que está hablando, pero es muy fácil que nos distraigamos. Pero, en cambio, ver a alguien hablando en televisión, el cine, algún conferencista, o simplemente en nuestras conversaciones cotidianas, algo que nos mantiene atentos son los acentos que se dan con las gesticulaciones y ademanes que usamos.


Bueno, además de muchos gestos que usamos sin hablar, para saludar, afirmar, mostrar apoyo o solidaridad, sorpresa. Tenemos una comunicación corporal muy completa.


En los grandes simios encontramos lo mismo: lenguajes acústicos y corporales complejos que se usan conjuntamente.


Comencemos por las vocalizaciones.


Para comenzar, tienen una gran variedad de vocalizaciones, por ejemplo, en los chimpancés (Pan troglodytes), se ha visto que tienen al menos dieciséis combinaciones, pero no solo eso, su secuencia cambia el significado.


Por ejemplo, si a la llamada que usan para alarma, que suena como HUUU (de hecho los expertos le llaman “alarma-huu”) la usan junto a la llamada de “ladrido-waa” que usan para respuestas agresivas, en ese orden, quiere decir “peligro necesito ayuda”. Los otros chimpancés se juntan y ponen atención sobre lo que causa el peligro, puede ser un predador o una serpiente, o algo que requiera tener atención sobre él.


Si se usan estas llamadas, pero cambiando el orden, ya no tienen el mismo efecto y no se causará el efecto de precaución en el grupo.


Otro aspecto observado en chimpancés es que pueden aprender y usar los llamados de otros grupos al unirse a ellos, mostrando plasticidad.


También se ha visto, en el caso de los orangutanes (Pongo sp.), que usan vocales, sonidos que se producen cuando el aire proveniente de los pulmones pasa por la laringe y la boca sin encontrar ninguna obstrucción, y consonantes, sonidos que se producen cuando el flujo de aire encuentra algún tipo de interrupción parcial o total, por lo que pueden moldear sus vocalizaciones en estructuras similares a sílabas.


Algo de destacar, ya hemos comentado anteriormente que una característica de nuestro lenguaje es la recursividad. Pues esto es algo que ya también se ha podido documentar en orangutanes. Ellos anidan ritmos dentro de otros ritmos en capas estructurales. Con lo que nuestro lenguaje pierde esa exclusividad.


Podrías pensar que la forma en que los adultos nos dirigimos a los infantes, ajustando el ritmo de la forma de hablar usando señales para favorecer la comunicación es algo exclusivo nuestro, pero no, es común que las madres de los grandes simios hagan esto con sus bebés. Y los infantes, al igual que en los ejemplos anteriores, aprenden escuchando a los adultos y a sí mismos para perfeccionar el lenguaje.


Obviamente, con todo lo mencionado, te imaginarás que también con los grandes simios vamos a encontrar dialectos.


Hay algo curioso, en los grandes simios es común utilizar otras formas de generar sonidos, distintos a vocalizaciones, para comunicarse. El usar objetos, como golpear raíces o morder hojas, y estas formas de comunicarse se transmiten culturalmente dentro del grupo estableciendo tradiciones acústicas.


No, no creas que se me olvidó lo de la comunicación corporal, lo dejé para este momento.

Existe mucha variación y diversidad, pero podemos hacer generalizaciones.


  1. Referencia e intencionalidad. Existen muchas señas que tienen intencionalidad y se usan en forma de referencia. Señales como señalar o apuntar.

  2. Ajustables. Las señas van a variar dependiendo del receptor del mensaje. Dependiendo de quién es el que lo esté observando, ajustan gestos e, inclusive, vocalizaciones.

  3. Compartidas. Aquí no es que se usen por un grupo o manada, se ha visto que en miembros de una relación estrecha, como madres e hijos, se presentan señales exclusivas para los miembros de esa relación. Lo que da pie a que nuevas señales se puedan aprender y transmitir culturalmente.


Con todo esto uno se pregunta, ¿Por qué los otros homínidos no tienen un lenguaje acústico como el nuestro?


La verdad es que hay una respuesta muy sencilla, su aparato vocal no les permite tener toda la variabilidad fonética que tenemos nosotros. Por ello tienen un lenguaje variable, complejo y estructurado, pero físicamente se ven limitados para tener un lenguaje comparado al nuestro. 


Pero eso nos lleva a otra pregunta, ¿si no tuvieran las limitaciones físicas, podrían tener las bases cognitivas para un lenguaje como el nuestro?


Es una pregunta interesante, yo creo que el desarrollo de nuestro lenguaje se debe a un proceso de retroalimentación evolutivo. La presencia de capacidades lingüísticas básicas de comunicación fonética estimuló el uso de vocalizaciones, variables complejas y estructurales. Esto, a su vez, estimuló el desarrollo de estructuras en el tracto respiratorio superior, lo que permitió una mayor variación en la generación de sonidos.  Al tener una mayor variedad de sonidos, a su vez, estimuló el mayor desarrollo de las capacidades de comunicación lingüística. Dando lugar a un ciclo virtuoso que aquí nos tiene.


Así que esas capacidades lingüísticas básicas, ¿qué tan presentes están en nuestros parientes más cercanos? 


Pues tenemos evidencias de qué mucho.


En los años sesenta nos encontramos con Washoe, una chimpancé hembra que aprendió el lenguaje de señas americano (ASL), el lenguaje que se usa en Estados Unidos para comunicarse con personas con problemas auditivos severos. Washoe aprendió a manejar 350 señas para comunicarse. Mucha gente en aquellos años se negó a aceptar esto, decía que simplemente tenía una capacidad de imitación muy grande y sus manejadores los manipulaban para que pereciera, que respondía de forma coherente. Pero la verdad es que Washoe se comunicaba e inclusive inventaba señales para referirse a objetos que veía por primera vez. Por ejemplo, la primera vez que vio un cisne se refirió a él usando dos símbolos, “Pájaro” y “Agua”, mostrando que podía generar conceptos.


Algo también sorprendente, Washoe había adoptado un bebé chimpancé, Loulis, a quien intentó enseñar ASL. Con lo que se la posibilidad de establecer tradiciones sociales.


A pesar de todo eso, mucha gente siguió tomando este caso con mucho escepticismo.


Poco después, ya en los setenta apareció un nuevo caso Koko, una gorila hembra (Gorilla gorilla). También aprendió a comunicarse por señas, pero con una versión del ASL modificada ligeramente, le llamaron lenguaje de señales gorila (GSL). Koko llegó a manejar más de 1,000 señales y entendía más de 2,000 palabras en inglés. No solo nombraba objetos, inventaba conceptos. Cuentan que cuando se enojó con uno de sus manejadores le dijo con señales “cara de escusado”. También, cuando hacía travesuras, usaba el lenguaje de señales para echarle la culpa a alguien más. Pero a mí, algo que me llama mucho la atención fue cuando murió su mascota, un gato llamado All Ball, dio a entender la pena que sentía.


Obviamente, ya con dos casos distintos el escepticismo bajó.


Posteriormente, en la segunda mitad de los setenta, se dio el caso de Chantek, un orangután (Pongo pygmaeus). Él vivió en la Universidad de Tennessee. También aprendió a usar el ASL, tenía una gran capacidad para manejar herramientas y conceptos simbólicos. Podía planificar, pedía que lo llevaran a los lugares que le gustaban. Aprendió conceptos de economía comprando o vendiendo comida y juguetes con fichas que usaban sus manejadores.


Hay una razón muy especial por la cual, de los ejemplos que te voy a platicar, Chantek es mi preferido, pero eso lo dejaré para el final.


Pasemos al último caso, a principios de los ochenta se intentaba enseñar a Matata, una hembra de bonobo (Pan paniscus), a comunicarse, pero no con señas, como en los casos anteriores, sino con lexigramas, símbolos geométricos y abstractos que no tienen un parecido físico con el objeto o la acción que representan. En la jaula de Matata siempre estaba presente su hijo adoptivo, Kanzi, observando. Matata jamás llegó a tener una comunicación efectiva, pero Kanzi aprendió espontáneamente, viendo cómo enseñaban a su madre. A mí se me ocurre que probablemente estaba en periodo receptivo para aprender lenguaje y esto lo ayudó. 


Es de llamar que para este aprendizaje él jamás recibió refuerzos en forma de premios; espontáneamente comenzó a comunicarse.


Kanzi mostró una gran capacidad para comunicarse usando el tablero de lexigramas. Podía referirse a objetos o personas que no estaban presentes en ese momento. Hacía peticiones complejas, como pedir que lo llevaran al bosque a buscar algún juguete. 


Pero, además, aprendió inglés, no lo hablaba, pero lo entendía a la perfección y respondía sin problemas con su tablero. Digo que aprendió inglés no solo porque entendía palabras, manejaba a la perfección la sintaxis, cuando recibía órdenes como “pon la leche en el agua” o “pon el agua en la leche”, las realizaba sin problema.


Kanzi murió en 2025, al momento en que escribo esto hace poco más de un año. Durante todos esos casi 20 años que fue estudiado dejó muchas lecciones.


Algo interesante de estos cuatro casos. No son de la misma especie, es más, tenemos gorila, chimpancé, orangután y bonobo, nuestros cuatro parientes más cercanos, los otros grandes simios. En los cuatro encontramos que sus cerebros son ya capaces de manejar las capacidades lingüísticas básicas para desarrollar un lenguaje. Es decir, los cinco tipos de grandes simios, los homínidos, ya incluyéndonos, compartimos estas capacidades.


La conclusión es que las bases básicas del lenguaje ya estaban presentes hace unos 13 millones de años, cuando existió el último ancestro común de los grandes simios.


¿Por qué Chnatek es mi preferido?


Alguna vez alguien le pidió que dijera quién era él, dio una respuesta que a mí, cada vez que la pienso, me conmueve profundamente, espero a ti también. Chantek respondió:


"SOY UNA PERSONA NARANJA"


viernes, mayo 15, 2026

¿Qué rollo estará tirando?

Carrerita de martes 12 de mayo

Carrerita de viernes 15 de mayo

Cada día me siento mejor, de todas maneras preferí hoy llevármela más tranquilo, además de ayer que jugaron los Pumas y compartí algunas cervezas con amigos

Hoy, mientras me estiraba para iniciar la corrida, escuché su inconfundible piar, volté hacia arriba y ahí estaba en la punta de la jacaranda, un cardenal (Cardinalis cardinalis) y le pregunté: “¿tan temprano y echando novia?”

Obviamente eso me llevó a divagar sobre el canto de las aves. Estas últimas semanas he divagado sobre el lenguaje de distintos tipos de mamíferos, pero no de las aves.

Todos hemos disfrutado de su canto. Bueno, el último ancestro común de mamíferos y aves vivió hace 300 millones de años. Para fines prácticos podemos decir que las aves son los dinosaurios que sobrevivieron y nosotros, los mamíferos, los sinápsidos que sobrevivimos. Tenemos grandes diferencias.

Pero ambos, aves y mamíferos, tienen múltiples ejemplos de especies que usan lenguajes acústicos complejos.

En las aves tenemos muchos ejemplos, todo un orden completo (Paseriformes) se caracteriza por sus cantos.

Pero hay muchos ejemplos de aves que no son canoras y tienen lenguajes complejos. Un ejemplo interesante, aquí en Sonora, es la codorniz de Gambel (Callipepla gambelii). Toda la cohesión social del grupo depende de diversas llamadas.

La comunicación acústica en las aves cumple funciones importantes como:

1.     Atracción y Defensa: Se utiliza principalmente para la atracción de pareja y la defensa de recursos territoriales.

2.     Identificación: Permite transmitir información sobre la especie, la familia y la identidad individual.

3.     Señal de Seguridad: Para otras aves, no solo de su especie, sino también de otras, la presencia de cantos es una señal de ausencia de depredadores; el silencio repentino activa alertas de peligro.

4.     Coordinación Social: En el desierto, especies gregarias como los codornices de Gambel (Callipepla gambelii) utilizan llamadas específicas para mantener la cohesión del grupo en la densa vegetación de matorral.

Ya hemos mencionado que el ambiente es muy importante para la propagación de los sonidos. En el desierto de Sonora el aire seco y caliente absorbe rápidamente las altas frecuencias, que no favorecen a las aves canoras; eso explicaría que en esta región las encontremos concentradas en márgenes de ríos y lagos y no en ambientes abiertos.

Obviamente los ambientes urbanos, con todo su ruido, afecta mucho a la comunicación de las aves. Por ejemplo, el maullador gris (Dumetella carolinensis) canta en frecuencias más altas en zonas suburbanas o urbanas para superar el estruendo de baja frecuencia de los motores. Pero la peor consecuencia es la homogeneización, solo las pocas especies que pueden vencer el ruido de fondo se establecen en las ciudades.

Pero bueno, cuando pensamos en sonidos de aves, pensamos en los cantos. En México, cuando pensamos en canto de aves, inmediatamente pensamos en el cenzontle común (Mimus polyglottos). Esto es obvio, no solo porque la encontramos en todo México, sino por la variedad de sus cantos. De hecho, Cenzontli, en náhuatl, significa “cuatrocientas voces”, y el polyglottos de su nombre científico significa “muchas lenguas”. Esto da una idea de qué tan variadas son sus vocalizaciones y cantos.

Aquí en Guaymas me toca verlos a fines de primavera, principios de verano. El macho busca un punto alto, un poste, barda o alguna antena, se acomoda y comienza su canto. Este va aumentando de volumen y repentinamente inicia un pequeño vuelo en forma circular regresando al lugar donde estaba posado.

Tengo la fortuna de que casi frente a la casa hay un poste de luz que por algún motivo les gusta mucho para eso. Los postes de luz son horribles, pero este está lo suficientemente al Este como para no bloquearme la vista, pero lo suficientemente cerca como para permitirme disfrutar del espectáculo del cenzontle desde la alberca. Así que en este caso no me quejaré del poste, pero sí de los alambres que salen de él, esos sí me contaminan visualmente el paisaje.

Su canto consiste en una serie de secuencias repetidas, entre 3 a 6 veces, antes de hacer el vuelo. Esto puede sonar sencillo, pero un macho puede usar más de 200 variaciones.

Esta estructura repetitiva facilita que otros individuos identifiquen la complejidad de su repertorio, lo cual es un indicador directo de su edad, experiencia y capacidad cognitiva. Su canto es una manifestación honesta.

Pero aquí no acaban las sorpresas del cenzontle, es un gran imitador. Hay reportes de que en zonas de alimentación, al encontrarse con otras aves pequeñas que compiten con él por alimento, imita los llamados del halcón cola roja (Buteo jamaicensis), espantando a sus competidores.

También, en zonas urbanas se les ha escuchado imitando alarmas, silbatos y ladridos.

¿Entiendes por qué es el ave de las 400 voces?

El cenzontle puede ser que destaque por su plasticidad cognitiva y vocal, pero es algo que otras aves comparten.

Nuevamente encontramos similitudes con nuestro lenguaje. Al igual que en los casos anteriores, hay un periodo crítico de aprendizaje, donde el polluelo es perceptivo a los sonidos de canto. También balbucean, generan sonidos, subcantos, que comparan con los cantos de los adultos.

También tienen estructura y sintaxis, usan sonidos como unidades discretas que combinan para formar mensajes.

Así que cuando escuches un ave cantar pregúntate qué rollo estará tirando.