viernes, julio 31, 2026

Mi amiga "La Verde"

Carrerita de martes 28 de julio.

Carrerita de viernes 31 de julio.

Hoy sí me pegó la humedad; estaba a 80%. Desde que me ponía mi vestimenta para salir a correr, ya estaba sudando; eso, a pesar de que era antes de las 5:30 am. 

Como la meta de mis corridas ahora es permanecer dentro del rango de 132 a 142 pulsaciones/minuto, mi zona aeróbica, en mi corrida tuve que caminar algunos transectos ya que mi frecuencia estaba arriba de las 150, entre ellos el final de la corrida. Cuando llegué a la esquina del Boulevard principal de la colonia y mi calle me acordé de mi amiga “la Verde”, así la bauticé yo, juvenil de una cachora espinosa del desierto de Sonora (Sceloporus magister). 

Hace unos cuatro años, al final del verano, en una piedra de esa esquina ella tomaba el sol todos los días, precisamente a la hora en que yo pasaba en mi camino a la Granja de Perlas del Mar de Cortez. Las primeras veces que coincidimos, corría y se escondía entre las piedras, pero aprendió que yo pasaba por ahí todos los días y que, en definitiva, no era un riesgo para ella, así que dejó de esconderse. No sólo eso, dejaba que me acercara para decirle “Buenos días” y hasta tomarle algunas fotos.

La Verde (septiembre de 2022)

No sé qué pasó, pero de un día para otro dejó de asolearse ahí, pero la recuerdo cuando paso por ahí.

Generalmente la gente considera que los reptiles son como máquinas programadas que responden al ambiente en forma distintiva. La “Verde” me enseñó que no es el caso, pero hay otros muy buenos ejemplos, y mejor estudiados, aquí en el desierto de Sonora. Uno de ellos es el Monstruo de Gila (Heloderma suspectum), animal emblemático de esta región. En el ambiente del desierto con sus sequías y temperaturas extremas, la capacidad de supervivencia sería muy baja dependiendo solamente de patrones de acción fijos. Se requiere responder al ambiente con base en la experiencia de este entorno.

En estudios en ambientes controlados, esto se ha podido observar claramente. En experimentos en laberintos en T se observó que cuando se les expone a distintas fuentes de olores, el monstruo de Gila se orienta tridimensionalmente hacia los olores con los que ha formado una asociación de beneficio, ignorando las fuentes de olor con las que no tiene esa asociación. No sólo eso, sino que esa respuesta se ve modulada por la necesidad. Por ejemplo, si la fuente de olor es agua corriente, su estado de deshidratación modulará la intensidad de su respuesta; a mayor necesidad, su respuesta será más rápida y directa. Pero esto no es algo fijo, es variable. Por ejemplo, si el estado de deshidratación es leve, evitará las aguas en que detecte la presencia de sales con más de 10 partes por mil de salinidad. Si su requerimiento de agua no es tan alto, le da preferencia a las aguas que le representan un menor costo. Manejar el exceso de sal tendrá un costo metabólico. Si su estado de deshidratación es más severo, esto cambia, su tolerancia a aguas con salinidad alta aumenta; en este caso, la necesidad de agua es mayor que el costo de tratar con las sales. En el desierto, las fuentes de agua, donde la evaporación es alta, a menudo presentan una alta concentración de sales.  Esto es muy importante, ya que en su medio esta forma de responder, recordando a qué huele un recurso, sus características y cómo localizarlo, minimiza los riesgos de exposición a la desecación y a los depredadores.

Pero no solo eso: en estudios de telemetría en el medio natural se ha observado que los monstruos de Gila tienen una magnífica memoria espaciotemporal. El monstruo de Gila tiene una alta fidelidad a refugios y madrigueras. Se ha observado que los machos pueden caminar distancias considerables en línea recta para regresar a madrigueras concretas donde saben que hay hembras disponibles y refugio, lo que muestra un conocimiento detallado de su rango de hogar.

También hay que recordar que son predadores especializados en el asalto a nidos y madrigueras, les encantan los huevos de codorniz y las crías de conejos del desierto. El monstruo de Gila no solo ubica estos nidos y madrigueras con los olores sutiles que percibe, sino que también recuerda los sitios de anidación recurrentes en su rango de hogar.

Hay otro gran ejemplo de otro reptil emblemático del desierto de Sonora, la Tortuga del Desierto (Gopherus morafkai). En el desierto no es raro que las temperaturas se acerquen a niveles letales para la tortuga del desierto, así que poder encontrar refugios subterráneos puede ser la diferencia entre vivir o morir. En investigaciones de campo se ha visto que las tortugas integran señales visuales y olfativas de su rango de hogar, por lo que no deambulan al azar. Con el mapa cognitivo de su territorio recuerdan perfectamente la ubicación de refugios previamente visitados.

En otras tortugas del género Gopherus, en estudios donde a las tortugas se les enseña que el alimento está en una dirección y posteriormente se les cambia el alimento a la dirección opuesta, pruebas de reversión espacial, se ha visto que la plasticidad conductual y la velocidad de reaprender son comparables a las de algunos mamíferos, como ratas y ratones.

Pero no solo tenemos evidencias de capacidad de aprendizaje en la tortuga del desierto y sus parientes. Si se trata de tortugas bien estudiadas, están las Tortugas Gigantes de las Galápagos (Chelonoidis sp.) y de las Seychelles (Aldabrachelys sp.). En estas grandes tortugas se ha visto que es más fácil adiestrarlas cuando se hace en grupo que cuando se hace de forma individual, tienen un aprendizaje social. Pero además tienen una gran memoria, pueden recordar los adiestramientos aún después de 9 años de no haberlos repetido.

Otra tortuga que se ha estudiado bien es la Tortuga de Patas Rojas (Geochelone carbonaria), tortuga terrestre nativa de las sabanas y bosques, desde Panamá hasta las Guayanas, Brasil, Paraguay. Se tiene el caso de una tortuga, Moses, en la que se hicieron varias pruebas. En un laberinto radial de 18 brazos, como el que se usa en estudios de roedores, Moses aprendió a recolectar alimento sin repetir brazos durante la sesión, demostrando una memoria espacial impecable. Estos estudios se hicieron de forma tal que no recibían ningún rastro de olor, por lo que solo usaban referencias visuales para orientarse, generando mapas cognitivos. Antes de Moses se pensaba que eso solo lo podían hacer los mamíferos.

Así que la capacidad de aprendizaje en reptiles es una característica muy importante para su supervivencia. Yo recuerdo que “la Verde” lo era, hasta siento que yo le simpatizaba.


viernes, julio 24, 2026

Las aves son muy listas

 Carrerita de martes 21 de julio.

Carrerita de viernes 24 de julio.

El día de hoy la corrida estuvo my pesada, la humedad estaba muy alta, me costó mantenermo dentro de la zona de frecuancia cardiaca, pero a fin cuentas la disfrute mucho.

Sigo pensando mucho sobre las capacidades cognitivas de los animales, yo, como todos los de migeneración crecimos con el concepto de que los animales son máquinas de respuestas instintivas.

Yo la verda creo que eso es muy falso, y en las aves es más que claro de que son muy capaces.

Un muy buen ejemplo aquí en el desierto de Sonora es el Correcaminos Mayor (Geococcyx californianus). Recuerdo una vez en mi vida haberme sentido ser “Willy” el Coyote persiguiendo al correcaminos. Fue en San José del Cabo, en Baja California Su, en 1991. Me habían invitado a participar en un proyecto para el ordenamiento ecológico de Los Cabos. Era un lugar totalmente distinto al Municipio de Los Cabos actual. Junto al hotel donde se llevaba a cabo la reunión, había un área en la que se comenzaba a desarrollar un proyecto residencial. Así que había calles adoquinadas, pero ninguna casa. Ideal para correr, y yo había llevado mis shorts y zapatos para correr. Me levanté temprano una mañana, salí solo y comencé a correr. No creo que llevara un kilómetro cuando, al dar una vuelta, me encontré con un correcaminos. Por varios metros él corrió frente a mí.

Bueno, pues este pájaro, que todo el mundo recuerda por las caricaturas, es un gran estratega para el uso de su ambiente. Para comenzar, muestran una gran capacidad cognitiva para aprender sobre las estructuras humanas y cómo sacarles provecho. Por ejemplo, el asfalto es un lugar ideal para la termorregulación de los reptiles, la presa favorita de los correcaminos. Así que sus estrategias de caza incluyen los caminos asfaltados en la hora en que los reptiles requieren termorregularse. Pero eso se complementa con la capacidad de asociar la actividad humana con el peligro. Se ha demostrado estadísticamente que hay una relación negativa entre la intensidad del tráfico del camino y su uso por los correcaminos. Asocian el nivel de uso del camino con un incremento en el riesgo; de esa manera, modifican en forma activa su rango de hogar protegiendo su seguridad.

Finalmente, su cortejo es una negociación, el macho le lleva a la hembra una presa de regalo. La hembra evalúa la calidad de la presa y, por tanto, del proveedor; si esto la convence, acepta la cópula; si no, la rechaza.

Bueno, pero si se va a hablar de aprendizaje en aves de la región, no puede faltar el Cuervo Común, del que ya hablamos cuando platicamos de los juegos. El cuervo tiene una gran plasticidad; lo encontramos desde las dunas de arena del desierto de Altar hasta las islas del Golfo de California. Para poder usar tan diversos ambientes, estas aves deben tener la capacidad de evaluar de forma consciente eventualidades de estos ambientes. Un ejemplo es cómo evalúan el comportamiento de otros animales. Así los aullidos y movimientos de coyotes, también de tejones, con la disponibilidad de carroña. Pero no solo es que siga a los coyotes para aprovechar los restos de las presas de estos animales, muchas veces alertan de la presencia de las presas por vocalizaciones, algunas veces inclusive los guían. De esta manera obtienen grandes recompensas alimenticias. También en las zonas urbanas de las costas del desierto, cómo Guaymas, estas aves integran la actividad humana en su beneficio. Uno piensa que los humanos estudian a las aves, aquí es al revés, los cuervos tienen bien estudiados los horarios de las congeladoras y de los pescadores. Tienen determinado cronométricamente el momento del desembarco de las embarcaciones, aprovechando la situación para tener unos buenos banquetes.

Pero además de esto se ha visto que los cuervos no solo aprenden, son grandes maestros. La información de fuentes de agua o alimento, que en el desierto pueden desaparecer en cuestión de semanas, los cuervos adultos les enseñan a los juveniles la ubicación de estas fuentes.

Bueno, pasemos ahora a estudios de aves en situaciones controladas, comencemos con el Pinzón Cebra (Taeniopygia guttata), ave común en Australia. En las primeras pruebas evaluaron su capacidad para variar su patrones de vuelo y obtener la mayor eficiencia. El Pinzón Cebra vuela alternando aleteos rápidos con fases de ala pegada al cuerpo, lo que llaman flap-bounding. En estos experimentos se le ponían diferentes pruebas de vuelo a los pinzones, a los que se les habían colocado sensores, no invasivos, en articulaciones y el cuerpo del ave. Con la información de estos sensores los investigadores podían determinar con gran exactitud los gastos energéticos del vuelo de los pinzones. Lo que encontraron es que estas aves ajustaban los patrones de aleteos y alas pegadas para tener el menor costo energético en cada prueba. No sólo eso, si se les dejaba de presentar alguna prueba en específico por meses, en el momento en que se les volvía a presentar, usaban el patrón de vuelo más eficiente inmediatamente, lo recordaban claramente.

Pero otra prueba me llamó más la atención. Los investigadores les presentaban un sonido neutro, un clic, a los pinzones, asociado a ponerles comida. Como era de esperar, por condicionamiento clásico, las aves asociaron el clic a la presencia de alimento. Posteriormente, los investigadores analizaron la sintaxis y las secuencias de sílabas del canto de los pinzones, identificando cuáles eran las menos frecuentes. Ya que identificaron esas secuencias “raras”, las comenzaron a usar. Lo que hacían era que cada vez que los pinzones usaban la secuencia “rara”, generaban el clic de la comida. Rápidamente los pinzones aprendieron esta asociación y comenzaron a usar con mayor frecuencia las secuencias “raras”, obteniendo más alimento.

Otro caso interesante es el Carbonero Común (Parus major), pequeña ave muy común en Europa oriental y Medio Oriente. Esta ave tiene un patrón de movimiento muy particular de las alas, rápido, espasmódico y vibratorio; se lo llama wing-fluttering. En los juveniles, este movimiento lo utilizan al sentir la llegada de sus padres al nido, es su forma de pedir alimento. El comportamiento se refuerza al recibir comida. Pero esto se transforma al llegar a adultos, uno esperaría que desapareciera la señal, pero no, se desacopla de la función original para adquirir un nuevo significado. Por ejemplo, el cuidado de la cría lo comparte la pareja de padres, el nido de los carboneros es un hoyo en el tronco de un árbol con un entrada muy estrecha. Por el que no cabrían al mismo tiempo los dos padres. Si se encuentran al mismo tiempo en la entrada, uno de ellos, generalmente se posa en una rama, mira fijamente a la pareja y realiza el wing-fluttering, pero ahora no significa “DAME DE COMER”, su nuevo significado es “PASE USTED”. De esa manera pasa el macho y cuando haya espacio lo hará la hembra. Una señal cuyo significado original se realizaba de forma condicionada, al crecer no se pierde la ave la aprovecha para ser utilizada en un nuevo contexto, diferente al original.

Así que las aves son bastante listas.


viernes, julio 17, 2026

¿Qué es aprender?

 Carrerita de martes 7 de julio.

Carrerita de martes 14 de julio.

Carrerita de viernes 17 de julio.

La semana pasada cené el jueves con unos amigos y no estuve en condiciones de correr el viernes 10 de julio, con lo que no hubo divagación.

Pero esta semana si cumplí con las carreras y con las divagaciones.

Obviamente me he pasado las últimas semanas “enfutbolado”, no sé si sean mis raíces chilangas, pero sigo siendo un gran fan del fútbol.

Mientras corría, pensaba en todas las controversias que hay en este mundial sobre el arbitraje. Que si se beneficia a tal o cual equipo. Tengo años viendo mundiales; el primero que recuerdo es el del 66. La verdad es que siempre es los mismo, que no aprendemos?

En eso me saltó la pregunta…

¿Qué es aprender?

Aprender es la capacidad esencial de un organismo para procesar la información de su entorno, identificar patrones y eventualidades, y permitirle modificar su comportamiento de forma flexible y adaptativa para responder a esos patrones y eventualidades.

El organismo debe tener la capacidad cognitiva para poder hacer, internamente, una representación del medio externo. Evaluar las variables de ese medio externo y sus implicaciones en factores internos como costos, beneficios y cómo estos se reflejan en su percepción de la realidad

Aprender implica que el organismo experimenta la vida en primera persona.

Pero ¿cómo aprenden los organismos?

Muchas veces puede ser que un patrón o eventualidad del medio, un estímulo específico, aparentemente neutral, anteceda a otro estímulo específico al que el organismo debe dar respuesta. Si esta combinación es un patrón frecuente, el estímulo neutro dejará de ser neutro y el organismo dará una respuesta para estar listo para el estímulo que requiere respuesta. Esto es lo que se llama condicionamiento clásico (Pavloviano).

Muchas otras veces el organismo realiza alguna acción voluntaria que provoca una consecuencia en el medio ambiente. Dependiendo de los costos o beneficios de esa consecuencia, el organismo determina si la acción voluntaria conviene repetir o evitar. Si son mayores los beneficios, la repetirá, si son los costos, la evitará. El organismo evalúa activamente el impacto de sus acciones. Esto es el condicionamiento operante (Skinneriano):

Obviamente ambos tipos de condicionamiento ocurren en los organismos, pero en situaciones diferentes. El condicionamiento clásico llega a ser automático, a la presencia del estímulo detonante el organismo responde sin una evaluación. Por su parte, el condicionamiento operante es flexible, dependiendo en las respuestas del medio a la acción realizada.

Veamos ejemplos en animales de la región del Golfo de California y desierto de Sonora. Comencemos con el coyote, un animal con gran adaptabilidad, y esta está determinada por su comportamiento, que varía con base en la Ley de Igualación. Esta ley muestra que los animales responden en función de una evaluación cuantitativa de las acciones y sus recompensas. Básicamente establece que en una situación donde un organismo puede elegir libremente entre dos o más fuentes de recompensa, la proporción de acciones que el animal dedique a una opción igualará a la proporción de recompensas que obtenga de cada acción.

Cuando los coyotes en el desierto tienen dos lugares para alimentarse, no permanecen fijos en el lugar que da más comida, distribuyen sus visitas entre ambos lugares. Hacen un monitoreo activo. La frecuencia con la que visitan cada punta está en función de la recompensa obtenida. Si el punto A, por llamarlo de alguna manera, les da un 75% de probabilidad de encontrar alimento y el punto B un 25%, estarán un 75% del tiempo en el lugar A y solo un 25% en el lugar B. Ajustan los tiempos con base en las recompensas. Pero si se modifica la probabilidad de encontrar alimento en cada lugar, el porcentaje de tiempo que pasaban en cada lugar variaba en consecuencia. Los coyotes evalúan cada opción en función de las recompensas y con esa experiencia ajustan los tiempos. Tienen sensibilidad al cambio.

Otro buen ejemplo en la región es el Lobo Marino de California. En este caso se tienen estudios de una hembra, llamada Río. A ella la hacían responder a símbolos geométricos y pictogramas. De esta manera se le enseñó que si veía el estímulo A, debía responder eligiendo el estímulo B. Posteriormente, si se le presentaba B, debía elegir C. Con base en esto, Río realizó deducciones lógicas de forma espontánea. Por ejemplo, si veía que A equivalía a B (A=B), entendía entonces que B=A; entendía la simetría. Pero además, si veía que A=B y que B=C, entonces entendía que A=C, entendía la transitividad, y lo hizo desde el primer intento.

Pero además se encontró algo más, por un año se le dejó de hacer estas pruebas de categorías, cuando se le volvieron a presentar las pruebas, inmediatamente recordó y respondió a las pruebas sin cometer un solo error.

Podrás pensar que un año no es tanto tiempo, pero se repitió el experimento, pero con un periodo de diez años sin pruebas. Cuando se le volvieron a presentar, fue el mismo resultado: cero errores.

Esto no debería sorprendernos en el ambiente en que viven los lobos marinos, el comprender los conceptos de simetría y transitividad es importante. Esto les permite agrupar de forma flexible presas o peligros que lucen diferentes pero comparten el mismo valor biológico.

A Río no fue el primer animal al que se le hicieron este tipo de pruebas, estos estudios se habían realizado con anterioridad con algunos homínidos, chimpancés y bonobos. Es más, se suponía que sólo los primates podrían tener ese tipo de aprendizaje hasta que apareció Rio.

En los estudios con chimpancés y bonobos ya se había demostrado que estos animales comprendían los conceptos de simetría y transitividad y que además estas pruebas las recordaban por años.

Obviamente, la cantidad de estudios en chimpancés y bonobos es más extensa; el uso de lexigramas es muy extenso. ¿Recuerdas a Kanji? Así que todo está mucho más fundamentado. Pero en cuestión de memoria a largo plazo, al parecer, los chimpancés y bonobos van un paso más allá. No solo tienen memoria procedimental, de seguir reglas y procedimientos, sino que también es conceptual y a muy largo plazo. Por ejemplo, se ha demostrado que pueden reconocer fotografías de parientes o amigos, aliados, que no han visto en más de 10 o 15 años. También, cuando se les ha enseñado a resolver tareas complejas, usando herramientas, y tres años después se les presenta la misma prueba, no solo recordaban cómo resolverla, sino también el lugar preciso donde estaba guardada la herramienta.

Para los chimpancés y bonobos esta arquitectura mental es fundamental para aplicarse hacia el interior, en el intrincado tejido de sus sociedades complejas.

A fin de cuentas son nuestros parientes, dirían muchos.

viernes, julio 03, 2026

A los mamíferos nos encanta jugar

Carrerita de martes 30 de junio.

Carrerita de viernes 3 de julio.



Hoy corrí 10 km, hacía mucho que no corría esa distancia en julio, tiene años que le huyo al calor y la humedad del verano. Pero desde que cambié de estrategia y me guío por mi frecuencia cardíaca, buscando permanecer entre 132 y 144 latidos por minuto, aguanto más. No sólo eso, disfruto más.


Hoy, mientras corría, recordé la visita a Guaymas de un grupo de amigos de la Ciudad de México, mis amigos desde la infancia, acompañados, algunos, de sus parejas. Uno de los días rentamos una embarcación en San Carlos para navegar por los alrededores de San Carlos y Miramar. Le pedí al encargado que nos llevara a los alrededores del Estero el Soldado, siempre hay delfines nariz de botella (Tursiops truncatus), toninas, les decimos aquí, por ahí.

Precisamente, cuando nos aproximábamos a la Playa Algodones, donde está el Estero El Soldado aparecieron los delfines, entre ocho y diez, difícil decirlo, no se estaban quietos. Comenzaron a nadar frente a la proa, afortunadamente, la embarcación era un catamarán, por lo que prácticamente todos cupimos en la orilla de la proa para disfrutar del espectáculo. Las toninas permanecieron frente a la embarcación por mucho rato, nadando a la velocidad del catamarán, realizando piruetas bajo el agua, cada vez que una tonina salía a tomar aire, todos gritábamos al unísono. La verdad es que no sé quién los estaba gozando más, las toninas o los simios. Pero de lo que estoy seguro es que las toninas disfrutaban mucho el juego. Obviamente, esto no es extraño, hay miles de historias de delfines jugando con embarcaciones, para beneficio de los dueños de embarcaciones que rentan a los turistas.

Pero esa no es la única forma en que juegan las Toninas; no requieren de la presencia de los humanos para jugar. Son animales de grupo que socializan mucho y, al hacerlo, juegan mucho. Hay muchas observaciones de toninas jugando, haciendo saltos repetidos, giros en el agua o jugando con objetos flotantes, como macroalgas o pedazos de cortezas.

En el Alto Golfo de California se da un tipo de juego muy especial. A crías y juveniles les gusta nadar velozmente en aguas muy someras, como en bancos de arena, rozando el fondo. Se les ve, también,  dar saltos en esas aguas. También a los juveniles se les ve arremeter a toda velocidad hacia la orilla, arrastrando macroalgas u otros objetos flotantes, para luego usar el cuerpo como contención para evitar que los objetos se muevan fuera de las aguas someras. Este juego es interesante; algunos autores piensan que están imitando a los adultos y que con este juego están aprendiendo la técnica de pesca “varamiento intencional” (beach-feeding). Esta es una técnica de pesca que han desarrollado las toninas en los bancos del Delta del Río Colorado, donde se deslizan fuera del agua para atrapar a los peces que han acorralado contra la orilla, para luego impulsarse de regreso al mar. Esto es algo que solo se ve en el Alto Golfo de California y el juego podría estar funcionando como una forma de aprendizaje, de entrenamiento, para poderse realizar correctamente.

Las toninas no son los únicos cetáceos que juegan, fuera del Golfo de California, las hembras de Ballena Gris (Eschrichtius robustus) llegan a las lagunas costeras de la costa del Pacífico de la Península de Baja California, como Ojo de Liebre y San Ignacio, a dar a luz y cuidar a sus crías. En estas lagunas, donde las crías están en un ambiente seguro, se dan condiciones para el juego, se les ve realizando juegos y mostrando su curiosidad, sacando la cabeza para explorar el ambiente fuera del agua. Algo que a mí me tocó ver en San Ignacio es a las crías generar masas de burbujas; yo sentía que era para llamar mi atención.

Regresando al Golfo de California, otros mamíferos marinos que también son conocidos por ser juguetones son los juveniles de Lobos Marinos de California (Zalophus californianus), de los que hablamos antes. Estos animales hacen sus colonias; a las que también llamamos loberas, en islas e islotes. Para mitigar las altas temperaturas que se presentan en los veranos, los juveniles se reúnen a jugar en las pozas someras que se forman entre los riscos de las islas. Este es un ambiente ideal para jugar; lo más común es jugar a las luchas, pero con señales claras de que es un juego, como contactos de cabeza o la cara de juego, con la boca abierta. Cuando entran al mar continúan con el juego, pero ya en forma de actividad motora más intensa, en forma de giros, saltos y otras piruetas. Esto lo acompañan con soplidos de burbujas bajo el agua.

Pero no solo los mamíferos marinos de la región juegan, también los terrestres lo hacen, por ejemplo, el Borrego Cimarrón (Ovis canadensis nelsoni). Los corderos pasan mucho tiempo jugando entre ellos, haciendo corridas grupales y saltos sobre las rocas. Por medio de los juegos vigorosos, los machos se van preparando físicamente para las batallas a cabezazos que tendrán al madurar. Por su parte, en las hembras, que permanecen en el territorio donde nacen toda la vida, el juego les permite establecer lazos, con lo que se estabiliza la estructura del rebaño. En los corderos, los juegos solo se detienen cuando las condiciones del ambiente son adversas, come en sequías que provocan la falta de alimento.

Pero entre los juguetones destacan los cánidos. Por ejemplo, el coyote (Canis latrans), aquí es curioso, comienza con peleas que para nada son de juego; al principio, en la camada, se tienen que establecer jerarquías y esto lo hacen con peleas. Pero ya establecidas las jerarquías, pasan al juego, donde se dan persecuciones entre los cachorros, que se inician con un golpe de cadera, invitando al juego. También hay luchas, pero sin agresión, aquí, la invitación, la señal de que se trata de un juego, es levantar lentamente una pata delantera. Algo curioso: hay reportes de casos de coyotes jugando con perros y la señal que usa el coyote para invitar al juego es precisamente esa: levantar una pata. Pero también, en la relación que se ha visto que desarrolla el coyote con el Tejón Americano (Taxidea taxus) para establecer parejas de casa, la señal de apaciguamiento que usa el coyote es la misma. Un buen ejemplo de una señal meta comunicativa que entienden varias especies.

También el Zorro del Desierto (Vulpes macrotis) se caracteriza por sus juegos, pero aquí los cachorros prefieren jugar en las tardes, ya que el calor del desierto disminuye, y cerca de la madriguera, donde se sienten más seguros. El juego consiste en persecuciones y luchas simuladas. Este ejemplo me gusta ya que me tocó verlo. Cuando trabajaba en el Campus Guaymas del Tec de Monterrey, una gran parte del terreno del Campus nunca se desarrolló, por lo que había muchos animales que lo usaban, entre ellos una familia de zorros. Una tarde, saliendo por la parte posterior del edificio donde trabajaba, escuché unos ruidos, me acerqué con cuidado, pegado a la pared, a ver si me tocaba ver a los zorros que compañeros de trabajo decían que se veían por ahí. Tuve la fortuna de ver un par de cachorros jugando a las luchas. No fue mucho tiempo, algún ruido hice y se metieron entre la maleza. Su madriguera debe haber estado cerca de ahí.

Otro que juega es el Lobo Gris (Canis lupus), pero en este caso hay más estudios sobre su comportamiento, así que es más fácil asegurar de que se trata de juego. Los juegos son un mecanismo de cohesión en la jauría. Para esto es importante que los machos de mayor jerarquía les den a entender a los machos subordinados o a los cachorros que la interacción es un juego. Para esto, inhiben la fuerza de sus mordidas y utilizan posiciones de sumisión, como ponerse boca arriba y dejar que se les gane. 

Cuando mis perros bóxer juegan, el juego comienza cuando uno de los dos se planta con las patas delanteras abiertas acercando el pecho y la cabeza al suelo; es como decirlo al otro, ¡VAMOS A JUGAR!. Pues los lobos usan la misma señal, se llama “reverencia de juego”. Con esta señal se aclara que todo se trata de un juego y, si lo piensas, no es sorprendente que lobos y perros compartan esta señal; los perros descienden de los lobos.

Hay otros mamíferos en los que también se ha estudiado su comportamiento y se ha visto que juegan, Entre ellos está el Elefante Africano (Loxodonta africana), aquí el juego es muy importante en los juveniles, y se les ve jugar mucho, correr, perseguir pájaros, chapotear en el lodo y jugar con cortezas. Estos animales son muy sensibles, se han reportado casos en los que una cría pierde a su madre, su respuesta es dejar de jugar, caer en apatía y aislarse, un estado depresivo. Se requiere de mucha labor de las otras hembras de la manada, quienes lo protegen y cuidan, cuando el infante, gracias a estos cuidados, se recupera emocionalmente vuelve a jugar.

Bueno, pero si los juegos de los lobos y los perros son similares, ¿serán los juegos en los homínidos similares?, ¿los juegos en chimpancés y bonobos serán parecidos a los nuestros?

Obviamente hay muchos estudios sobre esto. En el chimpancé (Pan troglodytes), el juego es muy importante; los jóvenes juegan mucho. En juegos comunes en los niños humanos, juegan a perseguirse, a las escondidas, se hacen cosquillas y se ríen, a su manera, con vocalizaciones jadeando. En los estudios se ha visto que al jugar sus cerebros se llenan de dopamina y endorfinas, señal clara de que lo están gozando. Por su parte, en el Bonobo (Pan paniscus), el juego es importante no solo para los juveniles, sino también para los adultos. La cohesión de la manada se basa en las relaciones entre sus miembros, el juego es un mecanismo importante para fortalecerlas y disipar tensiones y evitar conflictos.

Así que sin duda, a los mamíferos nos encanta jugar


¿Ya leíste “Historia de la Tierra, una cosmogonía personal”?

Lo encuentras aquí.

sábado, junio 27, 2026

Las aves son muy juguetonas

Carrerita de martes 23 de junio.

Carrerita de viernes 26 de junio.

Hablando de juego hay una anecdota que me gusta platicar.

Hace muchos años, en una de esas rachas que me daban de ir a correr, me gustaba hacerlo a campo traviesa, en la brecha que comienza a orillas de la colonia Lomas de Cortés y termina en una pequeña ensenada conocida como “La Saladita”. Actualmente, ese lugar se ha vuelto popular con una pista de bicicleta de montaña llamada “Agua Mala”. Cuando iba a correr lo hacía con las dos perras que tenía en aquel entonces, la Pita, una bóxer, y su hija, de padre desconocido, la Pata. Llegando a donde comenzaba la brecha, les quitaba la correa y ellas corrían delante de mí, libres. Siempre, al llegar a donde se encuentra un gran cardo, precioso, cerca de la mitad del camino, aparecía un par de cuervos (Corvus corax), de bastante buen tamaño. Volaban sobre mí, como advirtiéndome de lo que seguía, seguían su vuelo hacia las perras, pasando apenas arriba de ellas y levantaban el vuelo, para posarse en el suelo frente a ellas como a unos veinte metros. Pita y Pata se ponían como locas y salían a perseguirlos, pero apenas se aproximaban, los cuervos levantaban el vuelo y se iban. A mi me divertía ver como ese par jugaban con mis perras, haciéndome testigo y cómplice, al avisarme, cuando iniciaban la acción.

Después de varias caídas en la brecha, Rebeca me pidió, para decirlo gentilmente, que ya no regresara a correr a campo traviesa. Pero la historia de los cuervos y mis perras siempre se quedó conmigo.

Los cuervos son bastante juguetones, no soy el único que ha sido testigo de ello. Hay muchos relatos, reportes de juveniles aprovechando las corrientes ascendientes de aire caliente para realizar acrobacias, giros espirales, bucles y vuelos invertidos. También el estarse pasándose objetos, como ramas o cortezas de árbol, en pleno vuelo. Fuera de la región, en latitudes altas en invierno, al nevar, se les ve deslizándose en laderas o techos de teja, cubiertos de nieve; al llegar a la parte baja, vuelan de regreso a la parte alta y repiten la resbaladilla. No solo eso, se ha visto que seleccionan objetos para usarlos como deslizadores cuando hacen esto.

Otra ave de la región en la que se han reportado comportamientos de probable juego en el bobo de patas azules (Sula nebouxii). En las colonias de estas aves los pobres padres se la pasan muy atareados, pero los juveniles se la pasan muy bien. Mientras continúen bajo el cuidado de sus padres, sus necesidades alimenticias están cubiertas y, en la zona de anidación, se encuentran en un lugar seguro, por lo que están en un estado ideal para jugar. Su juego consiste en agarrar objetos, como: piedras, ramas y pedazos de corteza. A estos objetos los agarra con el pico y los avienta en el aire para intentar agarrarlos antes de llegar al piso. En otras ocasiones los transportan con el pico a algún lugar en específico, para posteriormente volverlos a agarrar y moverlos de nuevo.

Hay muchos estudios en ambientes controlados, para esto se prestan mucho los loros y pericos, aves con gran capacidad cognitiva y que se adaptan bien a condiciones de confinamiento. Un muy buen ejemplo es el Loro Gris Africano (Psittacus erithacus). Yo lo llamaría el loro juguetón, ya que tiene un buen repertorio de juegos. Les gusta mucho jugar con los objetos que les proveen, como bloques de madera, cuerdas, llaves, bueno, objetos que sean novedosos para ellos. Manipulándolos de forma repetitiva, con comportamientos exagerados, como colgarse cabeza abajo para agarrarlos. Repitiendo las secuencias, o modificándolas para ver el nuevo resultado. Si algo estresa al loro, deja de interactuar con los objetos de inmediato. Algo interesante: si a los loros en cautiverio no se les provee de estos objetos, no se les da la oportunidad de jugar, los loros se estresan y comienzan con comportamientos compulsivos destructivos, como arrancarse plumas.

Pero además de jugar con objetos, les gusta hacer bromas, ya sea con otros loros de sus jaulas o con sus cuidadores. Hacen como que le están entregando al otro loro o cuidador un objeto y, en el momento en que el otro lo está por tomar, lo retiran haciendo vocalizaciones, como si se estuvieran riendo por la broma.

Todos sabemos que los loros tienen una gran capacidad fonética, esto les permite aprender a imitar una gran variedad de sonidos de su entorno, como el llanto de un gato, alarmas de aparatos o la voz de personas. Pues se ha visto que estos bromistas hacen estos ruidos muchas veces solo para ver la respuesta de sus cuidadores y divertirse con ella.

Otro caso de loros es el Kea de Nueva Zelanda (Nestor notabilis). Este es el único loro alpino del mundo. Habita en las cumbres de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Es una especie generalista y oportunista con gran curiosidad. Se caracterizan por un cuidado parental prolongado y los juveniles forman bandas locales, agrupaciones dinámicas. Esto les provee de un ambiente de seguridad, un campo relajado, situación ideal para jugar. Y vaya que lo hacen.

El primer tipo de juego es de lucha, es común verlos entrelazados, empujándose con las garras, mientras se agarran con los picos y ruedan cuesta abajo. Cuando se va a iniciar el juego en usan una posición asimétrica, con pasos laterales y ahuecando las plumas, emitiendo vocalizaciones de baja frecuencia, esta es la señal de que es un juego y no un comportamiento antagónico Es común ver a adultos dominantes participar, cuando lo hacen adoptan posturas vulnerables, como ponerse sobre sus espaldas, frente a los juveniles de menor jerarquía, para invitarlos a jugar. También juegan con objetos, piedras, ramas o piñas de coníferas, pasándoselos de uno a otro. Pero también les gustan los juegos acrobáticos, aprovechando los fuertes vientos de las cordilleras, haciendo vuelos en picada o buckles en el aire, solo por el placer de hacerlo.

Sobre las vocalizaciones de baja frecuencia que usan para iniciar el juego, el llamado de juego, hay un estudio muy interesante. Cuando poblaciones silvestres de keas hacían sus actividades normales, los investigadores reproducían en altavoces escondidos el llamado de juego y el resultado era sorprendente. Los Keas dejaban de hacer lo que hacían para ponerse a jugar. Ya fuera con otros miembros del grupo, o de forma solitarias manipulando objetos. Un contagio colectivo de juego.

Las aves realmente son juguetonas.

¿Ya leíste "Historia de la Tierra, una cosmogonía personal"?

viernes, junio 19, 2026

Jugando con cocodrilos

Carrerita de martes 16 de junio

Carrerita de viernes 19 de junio


Caray, ¿por qué el verano tiene tanta prisa por llegar? Se supone que inicia el próximo domingo, pero ya tenemos más de diez días con la humedad típica del verano, y hoy en la madrugada, cuando salí a correr, estábamos con 90% de humedad. La verdad es que correr 8 km, tratando de que la frecuencia no pase de 144, está complicado, la alarma de mi reloj me sonó con mucha frecuencia. Como sea, la verdad gozo mucho mis carreras.

Sigo divagando mucho en el juego, es fácil pensar que este tipo de comportamientos está relacioanado con alta capacidad cognitiva, pero aquí ya hablamos de pulpos, artrópodos y tiburones. ¿Qué pasa con los reptiles?

En Norteamérica, desde Canadá hasta el noroeste de México se distribuye la serpiente jarretera (Thamnophis elegans), también conocida como culebra listonada elegante. En la región es común encontrarlas en humedales asociados a la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California. Los juveniles de estas serpientes se han observado en comportamientos que se podrían interpretar como juego. Realizando movimientos laterales muy exagerados, formando curvas muy exageradas, totalmente diferentes a los movimientos normales de desplazamiento, que forman curvas suaves, economizando energía. También se les ha visto interactuar con objetos, como ramas o filamentos en el cuerpo de agua, usando la punta del hocico, pero sin mordedura ni retención, nada que se parezca a un comportamiento de alimentación. Nuevamente, ¿podemos concluir que es juego? Es difícil decirlo, pero lo que sí se menciona es que en situaciones de estrés, ya sea por interacción con humanos o por efectos naturales, estos comportamientos desaparecen rápidamente.

Bueno, pero si hay algo en el desierto de Sonora son lagartijas y lagartos y en estos animales también hay observaciones de juego.

Por ejemplo, se han observado a juveniles de la lagartija de manchas laterales (Uta stansburiana) haciendo saltos y giros, como simulando escapes, pero en ausencia total de peligro. En el mismo ambiente encontramos a juveniles de la lagartija escamosa del desierto (Sceloporus magister) subiendo a matorrales para saltar sobre la arena suave, repitiendo esto una y otra vez.

Pero a mí, el caso que más me sorprendió, se da entre los juveniles de dos especies distintas: la iguana del desierto (Dipsosaurus dorsalis) y el lagarto de collar (Crotaphytus nebrius). Se les ha visto realizando persecuciones inofensivas, alternando quién persigue a quién. ¿Por qué me sorprende?, pues si fueran adultos, el que perseguiría sería el lagarto de collar y la iguana haría lo posible para escaparse para no acabar como plato de cena.

Nuevamente, estas son observaciones que muestran la posibilidad de juego, pero al no ser estudios específicos para evaluar esto es difícil decirlo. Pero dentro de los lagartos sabemos que sin duda hay juego, al menos dentro de los lagartos más grandes, los varanidos.

En estudios en el Zoológico de Washington con dragones de Komodo (Varanus komodoensis). A estos animales, cuando se les da alimento, su comportamiento es darles sacudidas violentas con la cabeza y desgarrarlos con las garras. Pero cuando a los juveniles se les expone a objetos novedosos, como cajas de cartón, zapatos, cubetas de plástico o discos de frisbee, interactúan por periodos largos con ellos, inspeccionándolos curiosamente. Arrastrándolos, metiendo la cabeza en su interior, en cajas o zapatos, metiendo y sacando objetos de los baldes. Si, mientras están interactuando con los objetos, se les da comida, inmediatamente muestran el comportamiento de alimentación, regresando a sus juguetes al terminar de comer.

Ahora pasemos a otro grupo de reptiles, que resultan ser estrellas en eso de jugar, el orden Crocodilia, los cocodrilos (familia Crocodylidae) y caimanes (familia Alligatoridae). Al igual que en el caso de los tiburones blancos, estos animales tienen una muy mala reputación, pero resulta que son bastante juguetones.

Hasta ahora siempre me gusta comenzar haciendo referencia a los animales del desierto de Sonora y del Golfo de California; en esta región el único representante del grupo es el cocodrilo americano (Crocodylus acutus), que en el Pacífico se distribuye desde el sur del Golfo de California hasta Centroamérica. Pero en esta ocasión la única referencia que encontré, prefiero dejarla para más tarde.

Comencemos con los caimanes. En los humedales de Florida es muy común ver a juveniles del caimán americano (Alligator mississippiensis) trepar por pendientes lodosas para luego dejarse deslizar, hocico abajo, en dirección del agua, repitiendo esto varias veces. Les gusta jugar a la resbaladilla.

En estos mismos animales, en estanques de cautiverio se ha observado que les gusta mucho jugar con los chorros de agua que llegan a los estanques. Algunas veces se les ve como queriendo atrapar el agua o acomodándose bajo los chorros de presión, poniéndose en forma perpendicular para interactuar con el chorro de agua.

En centros de conservación, donde se mantienen a caimanes de anteojos (Caiman crocodilus) a los juveniles, nuevamente, cuando se les ponen objetos novedosos, como pedazos de madera pintados de colores o peltas de plástico, los mueven continuamente con sus hocicos y los sumergen, soltándolos para que floten.

Los caimanes muestran una gran capacidad cognitiva, esto es bastante notorio en que hay casos en que establecen patrones de juego con animales de otras especies. Un muy buen ejemplo se da en Florida, entre el caimán americano y nutrias de río (Lontra canadensis). ¿Te acuerdas de cuando te comenté de que sorprednía el juego entre el lagarto de collar y la iguana del desierto? De adultos, la iguana podría ser una buena presa para el lagarto. Pues aquí es más sorprendente, los caimanes comen nutrias y las nutrias adultas se pueden alimentar de juveniles de caimán. Así que es sorprendente encontrar compañeros de juego como estos, pero, al parecer les encanta jugar. Obviamente esto se da cuando hay periodos de abundancia, cuando ambos tienen necesidades de alimentación cubiertas. Generalmente es la nutria quien inicia la interacción, nadando en círculos alrededor del caimán y dándole golpes ligeros en la cola o en los costados. Esta es la invitación a jugar. Luego la nutria sale nadando en zigzag frente al caimán y este la persigue. Después de un rato, el caimán se detiene y se da la vuelta y entonces la nutria lo persigue.

Obviamente este es un comportamiento muy sorprendente, tan es así que investigadores de la Universidad de Tenesse decidieron estudiar esto en condiciones controladas, documentando que a este par les encante este juego, sin importar si están libres o en cautiverio.

Pasemos ahora a los cocodrilos. Si le preguntaras a alguien cuál es el cocodrilo más peligroso del mundo, no dudo que la respuesta más frecuente que obtendráas será el cocodrilo marino de Australia (Crocodylus porosus), que realmente es estuarino. Pues resulta que a los juveniles, y a algunos adultos, les encanta jugar con las olas. De esto hay muchas observaciones. Entran al mar desde la playa y nadan mar adentro en contra de las olas. Ya que las pasan, esperan las crestas de las olas altas y se dejan llevar por ellas hasta llegar a la orilla. Entonces se voltean y repiten la acción, una y otra vez: En resumen, disfrutan “surfeando” las olas.

Otro comportamiento de posible juego se da en el cocodrilo cubano (C. rhombifer), a este cocodrilo le gusta jugar con flores. Recogen las que caen al agua y las pasean por horas en sus mandíbulas. No hacen esto con ramas o flores y hojas secas, solo con flores de colores vistosos, en especial buganvilias. Yo, la verdad, me pregunto, ¿estarían jugando o simplemente les gusta sentirse bonitos?

Pasemos ahora a la historia del cocodrilo americano, la que te había comentado que dejaría para después. Así como el caimán americano muestra una gran capacidad cognitiva como para jugar con otra especie, el cocodrilo americano, al parecer, también tiene una capacidad cognitiva similar.

Pero en esta interacción hay algunos aspectos importantes a mencionar, solo hay una experiencia, entre un individuo de cocodrilo y uno de la otra especie, si bien de duración de años. Segundo, la forma en que se inicia la experiencia es muy especial, por lo que no es un buen ejemplo de relato de juego. Pero a mi me encanta.

Va la historia increíble de la interacción de juego entre un cocodrilo americano y un…

…ser humano.

En la costa de Costa Rica, un día un pescador, al que todos conocían como Chito, encontró a una juvenil de cocodrilo americano con una herida de bala en la cabeza. Chito lo llevó a su casa, en las orillas del humedal donde lo encontró, lo bautizó como Pocho y lo cuidó y alimentó hasta que curó y liberó. Pero Pocho nunca se fue, siempre permaneció cerca de Chito. Cuando ambos se encontraban en los ríos o cuerpos de agua del humedal, Chito entraba al agua, Pocho se aproximaba, nadaba alrededor de Chito, se sumergía y aparecía frente a él, era la invitación para que comenzara a perseguirlo. Pocho se dejaba alcanzar, entonces Chito lo abrazaba y levantaba del agua, dejándolo agarrar su hocico y costados. Pocho le dejaba hacer y abría sus fauces totalmente frente a Chito, de manera pausada y exagerada. Pero a pesar de las dimensiones y fuerza de Pocho, él siempre actuaba de forma que se aseguraba de que Chito no corriera ningún riesgo.

Esta peculiar relación no solo fue documentada, hay vídeos al respecto,y  fue estudiada por investigadores de la Universidad de Tennessee. Quienes certificaron que cumplía con los cinco criterios de juego, funcionalidad incompleta, voluntaria y espontánea, estructuralmente modificada, repetitiva no estereotipada y realizada en ausencia de agentes estresantes.

Pero para mí muestra algo más, muestra cómo un animal al que la gente normalmente considera una bestia irracional y peligrosa puede demostrar claramente reconocimiento, fidelidad y, sobre todo, cariño a quien lo protegió, cuidó y sanó, sin buscar nada a cambio.

¿Ya leíste “Historia de la Tierra, una cosmogonía personal”?, la encuentras aquí.