viernes, mayo 29, 2026

El gen del lenguaje

Carrerita de martes

Carrerita de viernes



A partir de mi lesión de la pantorrilla he cambiado mucho mi forma de correr. Antes de eso, en lo que más me fijaba era en el tiempo que hacía en cada corrida, por lo que checaba con más regularidad en el reloj era el ritmo, los minutos que me tomaba recorrer cada kilómetro. Tenía una alarma que me avisaba si mi frecuencia cardíaca llegaba a estar arriba de 155 pulsaciones/minuto, para asegurarme de no excederme.

Ahora ya no me preocupan los tiempos que hago al correr, me gusta más disfrutar el momento. Lo que uso es una alarma que me dice cuando mi FC está por debajo de 132 y otra que me avisa cuando paso de 142. Esa es mi zona de confort, ahí disfruto más la corrida. La verdad, divago mejor.

Hoy seguí divagando en el lenguaje de los animales, la semana pasada comentaba aquí que, con lo que hemos aprendido de la capacidad de comunicación de nuestros parientes más cercanos, vemos que hay características del lenguaje que tienen una antigüedad de cerca de 13 millones de años.

Pero, ¿habrá bases del lenguaje que sean aún más antiguas que eso?

Digo, ya mencionamos aquí que hay similitudes entre los cantos de las aves y nuestro lenguaje. Esto se puede deber a una convergencia evolutiva (animales muy distintos con presiones similares desarrollan una solución similar) o a una base genética similar.

De convergencia evolutiva hay muchos ejemplos; probablemente el más sorprendente es el de los ojos de los vertebrados y los cefalópodos, de lo que ya platicamos en otra ocasión.

¿Habrá una convergencia evolutiva entre el canto de las aves y nuestro lenguaje o una base genética común?

Es una buena pregunta, las aves y nosotros nos separamos, evolutivamente hablando, hace unos 320 millones de años.

Pues parece que, al menos en parte, hay una base en común.

En los noventa, estudiando a una familia del Reino Unido, conocida como la “Familia KE”, cuyos miembros presentaban trastornos relacionados con el lenguaje. Sus trastornos eran dispraxia verbal, una discapacidad para coordinar los movimientos musculares necesarios para pronunciar palabras, y tenían problemas cognitivos que les dificultaban el procesamiento de reglas gramaticales y de sintaxis.

Se encontró que los miembros de esta familia tenían una mutación en un gen, llamado FOXP2; al que desde entonces le comenzaron a decir “el gen del lenguaje”. Este es un gen regulador, actúa sobre otros genes durante el desarrollo del cerebro.

Pero lo interesante es que este gen se encuentra en todos los vertebrados con mandíbulas. No solo eso, sino que la secuencia del gen es muy similar en aves, reptiles y mamíferos. El que esta secuencia se haya mantenido en animales que divergieron hace cientos de millones de años es indicativo de que debe cumplir funciones muy importantes.

Bueno, lo primero sería ver si el FOXP2 afecta al lenguaje de otros animales. Con las herramientas genéticas actuales fue fácil verlo.

En estudios en los que se disminuyó la actividad de este gen en el pinzón cebra (Taeniopygia guttata) se encontró que perdía la capacidad para aprender el canto. Perdía la capacidad de controlar la siringe, el equivalente a la faringe de mamíferos; también se afectaba la capacidad de imitar el canto de los adultos.

En murciélagos se han encontrado efectos similares, pero afectando en especial a sus vocalizaciones para ecolocalización.

¿Pero qué pasa con todos los otros vertebrados que no tienen un lenguaje sonoro?, ¿Qué hace el FOXP2 en esos animales?

Bueno, en estudios del lagarto Anolis carolinensis y en cocodrilos se ha visto que la disminución de la actividad del FOXP2 está ligada a la estructuración de redes neuronales responsables de la ejecución de secuencias motoras rítmicas y de la propiocepción, la capacidad de identificar la posición y el movimiento de las distintas partes del cuerpo.

¿Qué podemos concluir de esto?

Pues cuando animales tan distintos, como las aves y los mamíferos, que divergieron hace unos 320 millones de años, se encontraron con la necesidad de tener un control muy fino de sus aparatos vocales para tener una comunicación acústica eficiente, recurrieron a un mecanismo genético con el que ya contaban, la red regulatoria del FOXP2. 

Así que resulta que las bases del lenguaje son mucho más antiguas de lo que podrías haber pensado. 


viernes, mayo 22, 2026

Soy una persona naranja

 Carrerita de Martes

Carrerita de Jueves


Dado que esta semana fue el primer juego de la final de fútbol de la Liga MX y, después de seis años, llegaron los Pumas, decidí cambiar la corrida larga al martes y dejar la corrida corta para el jueves. Fue buena decisión, lo vi en casa de un querido amigo, que puso una muy rica paella y me tomé algunas cervezas en el juego, así que mis condiciones para correr hoy, viernes, no eran óptimas.


El domingo nos encargaremos del Cruz Azul en el Olímpico Universitario.


Continuando con el lenguaje de otros animales. Algo que siempre me ha llamado mucho la atención es lo poco que se comenta sobre el lenguaje de los otros grandes simios. Pues resulta que tienen lenguajes, que son complejos y, cosa que no nos debe sorprender, se parecen mucho al nuestro.


Algo que se me hace importante mencionar: nuestro lenguaje acústico es algo increíble. Sin duda mucho de la evolución del ser humano como un animal cultural se debe al lenguaje hablado. Pero no lo usamos de forma exclusiva, lo usamos con un gran complemento, el lenguaje corporal.


Sí, es cierto, si escuchamos un programa de radio, donde solo escuchamos, podemos entender claramente lo que dice el que está hablando, pero es muy fácil que nos distraigamos. Pero, en cambio, ver a alguien hablando en televisión, el cine, algún conferencista, o simplemente en nuestras conversaciones cotidianas, algo que nos mantiene atentos son los acentos que se dan con las gesticulaciones y ademanes que usamos.


Bueno, además de muchos gestos que usamos sin hablar, para saludar, afirmar, mostrar apoyo o solidaridad, sorpresa. Tenemos una comunicación corporal muy completa.


En los grandes simios encontramos lo mismo: lenguajes acústicos y corporales complejos que se usan conjuntamente.


Comencemos por las vocalizaciones.


Para comenzar, tienen una gran variedad de vocalizaciones, por ejemplo, en los chimpancés (Pan troglodytes), se ha visto que tienen al menos dieciséis combinaciones, pero no solo eso, su secuencia cambia el significado.


Por ejemplo, si a la llamada que usan para alarma, que suena como HUUU (de hecho los expertos le llaman “alarma-huu”) la usan junto a la llamada de “ladrido-waa” que usan para respuestas agresivas, en ese orden, quiere decir “peligro necesito ayuda”. Los otros chimpancés se juntan y ponen atención sobre lo que causa el peligro, puede ser un predador o una serpiente, o algo que requiera tener atención sobre él.


Si se usan estas llamadas, pero cambiando el orden, ya no tienen el mismo efecto y no se causará el efecto de precaución en el grupo.


Otro aspecto observado en chimpancés es que pueden aprender y usar los llamados de otros grupos al unirse a ellos, mostrando plasticidad.


También se ha visto, en el caso de los orangutanes (Pongo sp.), que usan vocales, sonidos que se producen cuando el aire proveniente de los pulmones pasa por la laringe y la boca sin encontrar ninguna obstrucción, y consonantes, sonidos que se producen cuando el flujo de aire encuentra algún tipo de interrupción parcial o total, por lo que pueden moldear sus vocalizaciones en estructuras similares a sílabas.


Algo de destacar, ya hemos comentado anteriormente que una característica de nuestro lenguaje es la recursividad. Pues esto es algo que ya también se ha podido documentar en orangutanes. Ellos anidan ritmos dentro de otros ritmos en capas estructurales. Con lo que nuestro lenguaje pierde esa exclusividad.


Podrías pensar que la forma en que los adultos nos dirigimos a los infantes, ajustando el ritmo de la forma de hablar usando señales para favorecer la comunicación es algo exclusivo nuestro, pero no, es común que las madres de los grandes simios hagan esto con sus bebés. Y los infantes, al igual que en los ejemplos anteriores, aprenden escuchando a los adultos y a sí mismos para perfeccionar el lenguaje.


Obviamente, con todo lo mencionado, te imaginarás que también con los grandes simios vamos a encontrar dialectos.


Hay algo curioso, en los grandes simios es común utilizar otras formas de generar sonidos, distintos a vocalizaciones, para comunicarse. El usar objetos, como golpear raíces o morder hojas, y estas formas de comunicarse se transmiten culturalmente dentro del grupo estableciendo tradiciones acústicas.


No, no creas que se me olvidó lo de la comunicación corporal, lo dejé para este momento.

Existe mucha variación y diversidad, pero podemos hacer generalizaciones.


  1. Referencia e intencionalidad. Existen muchas señas que tienen intencionalidad y se usan en forma de referencia. Señales como señalar o apuntar.

  2. Ajustables. Las señas van a variar dependiendo del receptor del mensaje. Dependiendo de quién es el que lo esté observando, ajustan gestos e, inclusive, vocalizaciones.

  3. Compartidas. Aquí no es que se usen por un grupo o manada, se ha visto que en miembros de una relación estrecha, como madres e hijos, se presentan señales exclusivas para los miembros de esa relación. Lo que da pie a que nuevas señales se puedan aprender y transmitir culturalmente.


Con todo esto uno se pregunta, ¿Por qué los otros homínidos no tienen un lenguaje acústico como el nuestro?


La verdad es que hay una respuesta muy sencilla, su aparato vocal no les permite tener toda la variabilidad fonética que tenemos nosotros. Por ello tienen un lenguaje variable, complejo y estructurado, pero físicamente se ven limitados para tener un lenguaje comparado al nuestro. 


Pero eso nos lleva a otra pregunta, ¿si no tuvieran las limitaciones físicas, podrían tener las bases cognitivas para un lenguaje como el nuestro?


Es una pregunta interesante, yo creo que el desarrollo de nuestro lenguaje se debe a un proceso de retroalimentación evolutivo. La presencia de capacidades lingüísticas básicas de comunicación fonética estimuló el uso de vocalizaciones, variables complejas y estructurales. Esto, a su vez, estimuló el desarrollo de estructuras en el tracto respiratorio superior, lo que permitió una mayor variación en la generación de sonidos.  Al tener una mayor variedad de sonidos, a su vez, estimuló el mayor desarrollo de las capacidades de comunicación lingüística. Dando lugar a un ciclo virtuoso que aquí nos tiene.


Así que esas capacidades lingüísticas básicas, ¿qué tan presentes están en nuestros parientes más cercanos? 


Pues tenemos evidencias de qué mucho.


En los años sesenta nos encontramos con Washoe, una chimpancé hembra que aprendió el lenguaje de señas americano (ASL), el lenguaje que se usa en Estados Unidos para comunicarse con personas con problemas auditivos severos. Washoe aprendió a manejar 350 señas para comunicarse. Mucha gente en aquellos años se negó a aceptar esto, decía que simplemente tenía una capacidad de imitación muy grande y sus manejadores los manipulaban para que pereciera, que respondía de forma coherente. Pero la verdad es que Washoe se comunicaba e inclusive inventaba señales para referirse a objetos que veía por primera vez. Por ejemplo, la primera vez que vio un cisne se refirió a él usando dos símbolos, “Pájaro” y “Agua”, mostrando que podía generar conceptos.


Algo también sorprendente, Washoe había adoptado un bebé chimpancé, Loulis, a quien intentó enseñar ASL. Con lo que se la posibilidad de establecer tradiciones sociales.


A pesar de todo eso, mucha gente siguió tomando este caso con mucho escepticismo.


Poco después, ya en los setenta apareció un nuevo caso Koko, una gorila hembra (Gorilla gorilla). También aprendió a comunicarse por señas, pero con una versión del ASL modificada ligeramente, le llamaron lenguaje de señales gorila (GSL). Koko llegó a manejar más de 1,000 señales y entendía más de 2,000 palabras en inglés. No solo nombraba objetos, inventaba conceptos. Cuentan que cuando se enojó con uno de sus manejadores le dijo con señales “cara de escusado”. También, cuando hacía travesuras, usaba el lenguaje de señales para echarle la culpa a alguien más. Pero a mí, algo que me llama mucho la atención fue cuando murió su mascota, un gato llamado All Ball, dio a entender la pena que sentía.


Obviamente, ya con dos casos distintos el escepticismo bajó.


Posteriormente, en la segunda mitad de los setenta, se dio el caso de Chantek, un orangután (Pongo pygmaeus). Él vivió en la Universidad de Tennessee. También aprendió a usar el ASL, tenía una gran capacidad para manejar herramientas y conceptos simbólicos. Podía planificar, pedía que lo llevaran a los lugares que le gustaban. Aprendió conceptos de economía comprando o vendiendo comida y juguetes con fichas que usaban sus manejadores.


Hay una razón muy especial por la cual, de los ejemplos que te voy a platicar, Chantek es mi preferido, pero eso lo dejaré para el final.


Pasemos al último caso, a principios de los ochenta se intentaba enseñar a Matata, una hembra de bonobo (Pan paniscus), a comunicarse, pero no con señas, como en los casos anteriores, sino con lexigramas, símbolos geométricos y abstractos que no tienen un parecido físico con el objeto o la acción que representan. En la jaula de Matata siempre estaba presente su hijo adoptivo, Kanzi, observando. Matata jamás llegó a tener una comunicación efectiva, pero Kanzi aprendió espontáneamente, viendo cómo enseñaban a su madre. A mí se me ocurre que probablemente estaba en periodo receptivo para aprender lenguaje y esto lo ayudó. 


Es de llamar que para este aprendizaje él jamás recibió refuerzos en forma de premios; espontáneamente comenzó a comunicarse.


Kanzi mostró una gran capacidad para comunicarse usando el tablero de lexigramas. Podía referirse a objetos o personas que no estaban presentes en ese momento. Hacía peticiones complejas, como pedir que lo llevaran al bosque a buscar algún juguete. 


Pero, además, aprendió inglés, no lo hablaba, pero lo entendía a la perfección y respondía sin problemas con su tablero. Digo que aprendió inglés no solo porque entendía palabras, manejaba a la perfección la sintaxis, cuando recibía órdenes como “pon la leche en el agua” o “pon el agua en la leche”, las realizaba sin problema.


Kanzi murió en 2025, al momento en que escribo esto hace poco más de un año. Durante todos esos casi 20 años que fue estudiado dejó muchas lecciones.


Algo interesante de estos cuatro casos. No son de la misma especie, es más, tenemos gorila, chimpancé, orangután y bonobo, nuestros cuatro parientes más cercanos, los otros grandes simios. En los cuatro encontramos que sus cerebros son ya capaces de manejar las capacidades lingüísticas básicas para desarrollar un lenguaje. Es decir, los cinco tipos de grandes simios, los homínidos, ya incluyéndonos, compartimos estas capacidades.


La conclusión es que las bases básicas del lenguaje ya estaban presentes hace unos 13 millones de años, cuando existió el último ancestro común de los grandes simios.


¿Por qué Chnatek es mi preferido?


Alguna vez alguien le pidió que dijera quién era él, dio una respuesta que a mí, cada vez que la pienso, me conmueve profundamente, espero a ti también. Chantek respondió:


"SOY UNA PERSONA NARANJA"


viernes, mayo 15, 2026

¿Qué rollo estará tirando?

Carrerita de martes 12 de mayo

Carrerita de viernes 15 de mayo

Cada día me siento mejor, de todas maneras preferí hoy llevármela más tranquilo, además de ayer que jugaron los Pumas y compartí algunas cervezas con amigos

Hoy, mientras me estiraba para iniciar la corrida, escuché su inconfundible piar, volté hacia arriba y ahí estaba en la punta de la jacaranda, un cardenal (Cardinalis cardinalis) y le pregunté: “¿tan temprano y echando novia?”

Obviamente eso me llevó a divagar sobre el canto de las aves. Estas últimas semanas he divagado sobre el lenguaje de distintos tipos de mamíferos, pero no de las aves.

Todos hemos disfrutado de su canto. Bueno, el último ancestro común de mamíferos y aves vivió hace 300 millones de años. Para fines prácticos podemos decir que las aves son los dinosaurios que sobrevivieron y nosotros, los mamíferos, los sinápsidos que sobrevivimos. Tenemos grandes diferencias.

Pero ambos, aves y mamíferos, tienen múltiples ejemplos de especies que usan lenguajes acústicos complejos.

En las aves tenemos muchos ejemplos, todo un orden completo (Paseriformes) se caracteriza por sus cantos.

Pero hay muchos ejemplos de aves que no son canoras y tienen lenguajes complejos. Un ejemplo interesante, aquí en Sonora, es la codorniz de Gambel (Callipepla gambelii). Toda la cohesión social del grupo depende de diversas llamadas.

La comunicación acústica en las aves cumple funciones importantes como:

1.     Atracción y Defensa: Se utiliza principalmente para la atracción de pareja y la defensa de recursos territoriales.

2.     Identificación: Permite transmitir información sobre la especie, la familia y la identidad individual.

3.     Señal de Seguridad: Para otras aves, no solo de su especie, sino también de otras, la presencia de cantos es una señal de ausencia de depredadores; el silencio repentino activa alertas de peligro.

4.     Coordinación Social: En el desierto, especies gregarias como los codornices de Gambel (Callipepla gambelii) utilizan llamadas específicas para mantener la cohesión del grupo en la densa vegetación de matorral.

Ya hemos mencionado que el ambiente es muy importante para la propagación de los sonidos. En el desierto de Sonora el aire seco y caliente absorbe rápidamente las altas frecuencias, que no favorecen a las aves canoras; eso explicaría que en esta región las encontremos concentradas en márgenes de ríos y lagos y no en ambientes abiertos.

Obviamente los ambientes urbanos, con todo su ruido, afecta mucho a la comunicación de las aves. Por ejemplo, el maullador gris (Dumetella carolinensis) canta en frecuencias más altas en zonas suburbanas o urbanas para superar el estruendo de baja frecuencia de los motores. Pero la peor consecuencia es la homogeneización, solo las pocas especies que pueden vencer el ruido de fondo se establecen en las ciudades.

Pero bueno, cuando pensamos en sonidos de aves, pensamos en los cantos. En México, cuando pensamos en canto de aves, inmediatamente pensamos en el cenzontle común (Mimus polyglottos). Esto es obvio, no solo porque la encontramos en todo México, sino por la variedad de sus cantos. De hecho, Cenzontli, en náhuatl, significa “cuatrocientas voces”, y el polyglottos de su nombre científico significa “muchas lenguas”. Esto da una idea de qué tan variadas son sus vocalizaciones y cantos.

Aquí en Guaymas me toca verlos a fines de primavera, principios de verano. El macho busca un punto alto, un poste, barda o alguna antena, se acomoda y comienza su canto. Este va aumentando de volumen y repentinamente inicia un pequeño vuelo en forma circular regresando al lugar donde estaba posado.

Tengo la fortuna de que casi frente a la casa hay un poste de luz que por algún motivo les gusta mucho para eso. Los postes de luz son horribles, pero este está lo suficientemente al Este como para no bloquearme la vista, pero lo suficientemente cerca como para permitirme disfrutar del espectáculo del cenzontle desde la alberca. Así que en este caso no me quejaré del poste, pero sí de los alambres que salen de él, esos sí me contaminan visualmente el paisaje.

Su canto consiste en una serie de secuencias repetidas, entre 3 a 6 veces, antes de hacer el vuelo. Esto puede sonar sencillo, pero un macho puede usar más de 200 variaciones.

Esta estructura repetitiva facilita que otros individuos identifiquen la complejidad de su repertorio, lo cual es un indicador directo de su edad, experiencia y capacidad cognitiva. Su canto es una manifestación honesta.

Pero aquí no acaban las sorpresas del cenzontle, es un gran imitador. Hay reportes de que en zonas de alimentación, al encontrarse con otras aves pequeñas que compiten con él por alimento, imita los llamados del halcón cola roja (Buteo jamaicensis), espantando a sus competidores.

También, en zonas urbanas se les ha escuchado imitando alarmas, silbatos y ladridos.

¿Entiendes por qué es el ave de las 400 voces?

El cenzontle puede ser que destaque por su plasticidad cognitiva y vocal, pero es algo que otras aves comparten.

Nuevamente encontramos similitudes con nuestro lenguaje. Al igual que en los casos anteriores, hay un periodo crítico de aprendizaje, donde el polluelo es perceptivo a los sonidos de canto. También balbucean, generan sonidos, subcantos, que comparan con los cantos de los adultos.

También tienen estructura y sintaxis, usan sonidos como unidades discretas que combinan para formar mensajes.

Así que cuando escuches un ave cantar pregúntate qué rollo estará tirando.



viernes, mayo 08, 2026

Llamadas de largas distancia sin costo

 Carrerita de 5 de mayo.

Carrerita de 8 de mayo.

Creo que ya estoy prácticamente recuperado, para festejar mi cumpleaños, el martes, corrí 6 km, me sentí muy bien, tan bien que hoy corrí 8 km, los disfruté mucho

La semana pasada divagaba sobre el lenguaje de los murciélagos, ahora divagué sobre otros animales que también tienen sus charlas, pero ahora no en el aire, sino en el agua.

Me refiero a los cetáceos, las ballenas y los delfines. El uso del sonido en ellos tiene las siguientes funciones:

  1. Ecolocalización. Cuando hablamos de los sentidos de los animales, comentamos sobre eso, el agua se presta mucho para la ecolocalización y de esto sacan provecho.

  2. Identidad. En algunas especies, como en el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) se ha visto que dentro de los sonidos que usan para comunicación, los silbidos, cada delfín tiene uno particular, una firma, que usa para identificarse.

  3. Cohesión: La coordinación para actividades de caza o de movimiento en grupo la hacen mediante sonidos.

  4. Cortejo y Selección Sexual: Los famosos cantos de las ballenas, como el de la ballena azul (Balaenoptera musculus) y la jorobada (Megaptera novaeangliae) son manifestaciones honestas de salud y aptitud reproductiva.

Algo curioso, cuando un cetáceo te “mira” con ecolocalización, lo hace como en radiografía, lo que percibe son tus huesos. El resto de los tejidos tienen una densidad muy similar al agua, por lo que su eco será muy bajo, los huesos, al ser densos, son los que tendrán un eco fuerte.

Pero pasemos a su comunicación acústica, es muy compleja. Al igual que como comentamos para los cánidos y los murciélagos, en los cetáceos encontramos también que hay un periodo crítico para poder aprender los sonidos de los adultos y también hay un proceso de balbuceos, donde comparan sus sonidos con los que escuchan.

También como en el caso de los coyotes y murciélagos, tienen una estructura, hay una sintaxis, pero aquí es más compleja.

Recientemente se ha visto que en los cachalotes (Physeter macrocephalus) no solo usan patrones acústicos rítmicos, codas, sino que también tienen algo que podríamos llamar un alfabeto, sus clics varían en formas similares a nuestras vocales, haciendo combinaciones como diptongos, aumentando la capacidad de codificar información.

Por su parte, las ballenas jorobadas organizan sus cantos en unidades, frases y temas con duraciones de hasta 20 minutos y los repiten por horas.

También como en los casos anteriores, el uso de la comunicación acústica causa que se den diferencias culturales, pero en este caso no es necesario que las poblaciones estén separadas. Aquí en el Golfo de California, se ha visto que existen al menos dos grupos culturales de cachalotes con codas distintas, aunque comparten el mismo ambiente, no se mezclan. Imagínate que estás en un gran salón donde solo hay chinos y mexicanos, la mezcla sería casi nula, te la pasarías con los mexicanos porque a los chinos no les entenderías nada.

Parecido pasa con las ballenas de aleta (Balaenoptera physalus) en el Canal de Ballenas, donde se presentan tipos de cantos diferentes que permiten distinguir las poblaciones que permanecen todo el año en el canal de las que son migratorias.

Pero también se ha visto que puede haber grandes cambios culturales en muy poco tiempo. En el caso de las ballenas jorobadas que realizan grandes migraciones, se ha observado que en lugares donde concurren distintas poblaciones, como en las islas de Hawái, se dan importantes intercambios culturales. Se han reportado casos de que una población cambia de un año a otro las canciones de cortejo, copiando las que escucharon de otras poblaciones.

Con esto puedes ver que hay muchas similitudes con nuestro lenguaje. En los ejemplos que te he mencionado es claro que, al igual que en nuestro caso, su lenguaje es dependiente del contexto. Para lo que es claro que se requiere una gran capacidad cognitiva.

Pero hay una diferencia más, algo que no he mencionado antes, nuestro lenguaje tiene algo que los expertos llaman recursividad, la capacidad de incrustar una estructura o patrón dentro de otra estructura del mismo tipo, lo que permite generar mensajes infinitos partiendo de un conjunto limitado de elementos. No se ha podido demostrar que el lenguaje de los cetáceos tenga esto, pero hay quienes piensan que eso no implica que no lo tengan, pudiera ser simplemente que aún no lo entendemos bien,

Antes de dejar a los cetáceos deja te platico algo curioso que se da en los océanos es lo que se llama el canal de sonido profundo, también conocido como el canal SOFAR ( por el inglés Sound Fixing and Ranging). Esta es una capa en los océanos cuya profundidad depende de las características de temperatura, salinidad y presión, pero generalmente está entre 600 y 1,200 metros de profundidad. En esta capa es donde el sonido viaja a menor velocidad, pero es donde las ondas sonoras de baja frecuencia pueden viajar mayores distancias sin disiparse. Esto lo aprovechan las ballenas con sonidos de baja frecuencia, de esa forma se ha visto que una ballena de aleta en la boca del Golfo de California puede estar “platicando” con otra que está en el canal de ballenas. Literalmente llamadas de larga distancia sin costo alguno.

Por ello, mucho de la comunicación de las ballenas se da en sonidos de baja frecuencia, lo que causa algunos problemas, algunos naturales, otros generados por los humanos. Por ejemplo, de los naturales, cuando hay sismos, muy frecuentes en el Golfo de California, se producen ondas sísmicas que generan fuertes sonidos de baja frecuencia, similares a los que perciben las ballenas, por lo que las afectan. Hay reporte de ballenas sacando la cabeza del mar en los temblores, queriendo evadir las molestias que estos sonidos les causan.

De los segundos, hay actividades humanas que generan mucho ruido de baja frecuencia, en especial el de los motores de los barcos; estos interfieren de gran manera con las ballenas, no solo interfiriendo con sus comunicaciones, sino también pudiendo causar daños en su sistema auditivo. Este es uno de los argumentos que se usa para detener el proyecto Saguaro. Este es un megaproyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) en el que en Puerto Libertad, Sonora, se propone poner un puerto que recibirá gas desde Texas para ser exportado a Asia.

viernes, mayo 01, 2026

Nadando con murciélagos

 Carrerita de martes 28 de abril.

Carrerita de viernes 1 de mayo.



Se acabo abril

¿Quien me ha robado el mes de abril?

Me gusta mucho esa canción de Joaquín Sabina, se las recomiendo.

Creo que ya estoy casí listo para recuperar mi rutina de corridas, las dos de esta semana, las alterné con caminatas de calentamiento y enfriamiento, pero ya, corriendo, más de 5 km.

Es interesante que los aullidos y ladridos de los caninos se parezca a nuestro lenguaje, como comenté las últimas dos entradas, pero no es el único lenguaje que es similar al nuestro, hay otros, probablemente más similares.

Este otro te sorprenderá, hablemos de los murciélagos.

Todos sabemos que para los quirópteros, así agrupamos a todos los murciélagos,  son muy importantes sus vocalizaciones, en muchos de ellos la ecolocalización es su principal forma de percepción, aunque no la única. Ya antes hablamos aquí del murciélago magueyero, que usa, además de la ecolocalización, la vista y el olfato.

Pero si crees que los murciélagos es para lo único que usan la emisión y percepción de sonidos, estás muy equivocado.

El sonido también lo usan para lo otras cosas, como:

  1. Espiarse entre sí. El escuchar las vocalizaciones de caza de otros murciélagos les da información de que alguien ha encontrado alimento y ponerse a cazar.

  2. Cortejo. Esta es una función muy especial, muchas especies usan “cantos” para buscar novia y avisarles a otros machos de que mejor no interfieran.

  3. Identificación de grupo. Muchas especies de murciélagos forman grandes grupos, utilizan llamados de grupo para identificarse. Por ejemplo, aquí en el desierto de Sonora el murciélago pálido (Antrozous pallidus) usa vocalizaciones para que el grupo se congregue para descansar.

  4. Reconocimiento Madre-Hijos. Los murciélagos forman colonias de miles, hay reportes de millones, de individuos. En tales aglomeraciones es importante que la madre pueda localizar a sus crías.

Algo importante, el orden Chiroptera, el de los murciélagos, es el más diverso de todos los mamíferos, así que hay muchas especies que viven en lugares muy diversos, por lo que de cada aspecto que te platicaré hay muchas variaciones, pero de que la comunicación acústica es importante es muy importante para todos.

Por ello es importante cómo puede jugar el medio ambiente con su comunicación acústica.

Por ejemplo, aquí en el desierto de Sonora, con el aire seco y caliente, los sonidos de frecuencias altas se dispersan muy rápido. Por ello, para distancias cortas, para cazar, o la aproximación final a las flores, sus vocalizaciones de ecolocalización, de frecuencias muy altas, les son muy útiles, pero no para comunicarse, a poca distancia se pierden. Por ello, para sus “cantos” usan frecuencias más bajas. Pero también saben sacarle provecho al ambiente, en las noches, cuando la masa de aire frío queda atrapada a baja altura, lo aprovechan para hacer sus llamados, ya que con esto el sonido se propaga más efectivamente.

Uno pensaría que para animales que dependen tanto de los sonidos, los ambientes urbanos, extremadamente ruidosos, no les gustaría. Pero resulta que hay murciélagos que no solo parece no les disgustan, sino que lo aprovechan. Por ejemplo, aquí en Guaymas en los veranos, al ponerse el sol, es común que lleguen pequeños murciélagos que con vuelos a ras de agua llegan a beber a mi alberca. Para nada tímidos, podemos estar varios humanos en la alberca y eso no los detiene, me han tocado tardes que hay más murciélagos que humanos, hasta 8 murciélagos he contado al mismo tiempo. Pasan muy rápido, por lo que no podría decir qué especie son, bueno, y mi ignorancia en el tema. Pero por lo que he leído, lo más probable es que sean murciélagos de cola libre (Tadarida brasiliensis). No es que los humanos les atraigamos, pero al caer el sol y salir de sus refugios su prioridad es tomar agua y con su ecolocalización tan precisa no les importa quién esté en el agua, no corren riesgo de chocar con nosotros.

Ahora les encanta el ambiente urbano porque en él encuentran mucho alimento. Controlan las poblaciones de muchos insectos como polillas, sus preferidos, escarabajos y otros, entre los que están moscas y mosquitos, un motivo más para que me simpaticen.

Pero estando en un ambiente ruidoso, tiene que ver cómo hacer el mejor uso de sus sonidos. Lo que se ha visto es que las poblaciones urbanas emiten sonidos en volúmenes más altos. Literalmente se tienen que comunicar a gritos.

Pero te estarás preguntando, ¿y en qué se parece su comunicación con nuestro lenguaje?

Pues mucho, nuevamente encontramos que para poder generar sus cantos tienen un periodo de sensibilidad crítica, en el que son muy receptivos a los sonidos de sus cantos. Si durante esta ventana temporal se ven privados de poder escuchar a adultos, tendrán muchos problemas para poder generar sus cantos.

Al igual que nosotros, y los cánidos, balbucean, emiten sonidos que van comparando con los de los adultos que con base en eso van perfeccionando. Algo curioso, al igual que en nuestro caso, en algunas especies los padres, bueno, en su caso es la madre, tienen un papel de retroalimentación cuando comienzan a generar sus sonidos de forma correcta.

También tienen una sintaxis asociativa, los sonidos se producen en sílabas, y las combinaciones de sílabas forman estructuras, podríamos decir, palabras y las combinaciones frases.

Suena sorprendente, más porque para nosotros los murciélagos son mudos, sus cantos y sonidos están fuera de nuestra percepción, son en frecuencias muy altas, pero de calladitos no tienen nada.

Como sea, soy muy afortunado, me encanta nadar con murciélagos.