sábado, enero 03, 2026

Pero que necesidad

 Carrerita de viernes 1 de enero.



Parece que ya superé el problema de la pantorrilla; fue una carrera corta y muy leve, pero no sentí ninguna molestia.

Se fue un año más, yo la verdad estoy considerando presentar una queja ante la Procuraduría Federal del Consumidor, CADA AÑOS LOS AÑOS SON MÁS CORTOS

Considerando que cada año nos quedan menos años, los años deberían ser más largos. Pero no, es al revés.

Obviamente, estos días todos nos hemos dedicado a enviar y recibir buenos deseos; eso está muy bien. Para todos los países que usamos el calendario Gregoriano, el paso del 31 de diciembre al primero de enero marca el fin de un ciclo anual y el comienzo de otro. Por más que sea una fecha establecida por costumbres arcaicas y sin una justificación clara para que sea precisamente esa fecha. Yo creo que la fecha correcta debería ser el solsticio de invierno, a partir de esa fecha los días comienzan a crecer. Bueno, probablemente a los del hemisferio sur no les agrade esa idea. Así que si ya estamos una gran parte de los humanos de acuerdo en la fecha, dejémoslo así.

Con lo que no estoy de acuerdo es con la costumbre de festejarlo con fuegos artificiales, estarán de acuerdo conmigo muchos, por no decir que todos, los que comparten su vida con perros. 

Si tienes perros, estarás de acuerdo conmigo en que es una pésima costumbre, pobrecitos, cómo los sufren.

Yo, cuando se acercaba la medianoche del miércoles abracé a Rebeca y le di los mejores deseos para el 2026 y me fui con Jaco y Bona para tranquilizarlos

Y no, no es que les dé miedo, realmente los sufren, los cuetes generan un ruido intempestivo que excede los 150 dB, esto excede el umbral al cual los caninos comienzan a sentir dolor. Además del dolor que les causa, les pueden generar zumbidos en los oídos.

Pero eso no es todo, los ruidos repentinos sí espantan, así que la frecuencia cardíaca les aumenta, lo que pude sentir claramente el miércoles. Pero el miedo tiene otras implicaciones importantes, genera una situación de estrés, de una respuesta de supervivencia, causando la liberación de adrenalina y noradrenalina, que los van a afectar de diversas maneras. Esto puede ser que a Jaco y Bona no los afecte tanto; el que estén en casa protegidos hará que se calmen más pronto. Pero ¿y los animales que no tienen esa protección?

Las explosiones de los juegos pirotécnicos además de los fuertes ruidos que generan también provocan ondas de baja frecuencia, menores a 100 Hz que sufren poca atenuación por la atmósfera, por lo que pueden llegar bastante lejos, afectando a fauna que está lejos de la zona de los fuegos artificiales. Además, estas ondas provocan vibraciones en el suelo que también se propagan a grandes distancias. 

Los reptiles son muy sensibles a estas vibraciones, para el caso de la tortuga del desierto, su caparazón es una caja de resonancia para estas vibraciones, y las serpientes, sus mandíbulas están conectadas directamente con el oído medio, literalmente escuchan el suelo. 

Guaymas está en el desierto de Sonora, los reptiles son un componente característico de su fauna  y en invierno muchos de ellos entran en un estado de aletargamiento, digamos una hibernación ligera, no están totalmente aletargados, pero sí en un estado de adormecimiento profundo, se llama brunación. Esto les ayuda a guardar energía en el invierno, cuando disminuyen las fuentes de alimento, además de que con el frío del ambiente no alcanzan a subir su temperatura. Con las vibraciones del suelo llegando a las madrigueras donde están recluidos tortugas y serpientes, se ven espantadas, interfiriendo con su brumación. No sólo es que se despierten, la liberación de adrenalina causará que aumente el consumo de sus reservas de energía, que deberían estar guardando. También, si llegan a salir de su refugio, en la noche del invierno sufrirán hipotermia. Ambos aspectos los ponen en riesgo.

Otro aspecto importante es el Estero el Soldado, este es un área protegida, que a pesar de su pequeño tamaño tiene una gran importancia para las aves, es por ello que está dentro de los sitios RAMSAR, que reconoce a humedales de importancia mundial, además también es un sitio AICA (áreas Importantes para conservación de aves). Piensa que pasaría si entre Mochis y Tucson hubiera solamente una gasolinera, esta tendría mucha importancia para los automovilistas. Algo similar es el Estero el Soldado para las aves migratorias; es de los pocos lugares donde las aves encuentran posibilidad de refugio y alimentación en su migración desde el sur de México hacia Norteamérica. 

El Ester está entre San Carlos y Guaymas; los fuegos pirotécnicos en sus alrededores son de varios lugares. Las avés al escuchar estas explosiones volarán espantadas, haciendo que la energía que estaban procurando la gasten, además de que puedan tener riesgos de colisiones.

Otros animales que se ven afectados, como lechuzas y coyotes, por ejemplo.

Además, no es raro que los fuegos artificiales causen incendios, en invierno es poca la precipitación, por lo que hay mucha vegetación seca y se prende fácil. Para colmo de males, los materiales de los cuetes son muy contaminantes, tienen metales pesados, así que ese es otro efecto.

Toda para que, para un evento extremadamente corto, visualmente atractivo, pero de unos pocos segundos.

Afortunadamente, en la zona de Bacochibampo este año no fueron muy intensos. Pero, aun así, mientras veía los cuetes y abrazaba y calmaba a los perros, me preguntaba: ¿todo esto para qué?

¿PERO QUÉ NECESIDAD?






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