En estos días no he ido a correr, después del problema del martes 16 de diciembre, que tuve que acortar drásticamente mi carrera, decidí darle reposo total a mis piernas. El problema es que eso ya se empieza a manifestar en mi peso, las fiestas de fin de año y la falta de actividad física no son buena combinación.
Pero eso no ha impedido que me ponga a divagar.
Hace ya algunos meses comentaba aquí que los perros ven en dos colores, nosotros en tres y las aves en cuatro. Esto se debe a que de las células que detectan colores, los conos, los perros tienen dos tipos, uno para ondas cortas, en el rango de los azules, el otro para ondas largas, en el rango de los rojos. Nosotros, además de los que tiene el perro, tenemos un tercer, para ondas intermedias, en los verdes. Por su parte, las aves tienen un cuarto, para ondas muy cortas en azul intenso o en ultravioleta. En términos técnicos los perros tienen vista dicromática, nosotros tricromática y las aves tetracromática. En aquel entonces cerraba yo con el comentario: “…cuando veo un paisaje, me pregunto, ¿si fuera cuervo qué estaría viendo?”
Me quedé con dos preguntas, ¿habrá animales con vista más allá de la vista tetracromática?, y, si los hay, ¿qué verán?
Curiosamente encontré la respuesta en un libro que recomiendo mucho: “An Immense World: How Animal Senses Reveal the Hidden Realms Around Us” de Ed Young. El libro trata sobre los sistemas de percepción de los animales; hay muchos ejemplos sorprendentes. Entre ellos el de un estomatópodo, creo que les llaman “camarones mantis”, yo siempre les he dicho estomatópodos. Pero sí, por su forma, este tipo de crustáceo recuerda a los insectos terrestres que llamamos mantis.
Bueno, pues al menos una especie de estomatópodo, el Neogonodactylus oerstedii, que habita en el Caribe mexicano, puede detectar más de cuatro colores, bueno, la verdad es que son más de seis, bueno, unos más de esos…
¡¡¡DOCE COLORES!!!
Es el animal con la mayor capacidad de detección de colores. Pero no sólo eso, además ven la luz polarizada.
Tienen los ojos más extraños de todos los animales, para comenzar, tienen dos ojos compuestos, como la mayor parte de los artrópodos, que están compuestos por muchas unidades individuales que perciben la luz, las omátidas. Estos ojos están en pedúnculos independientes, así que cada ojo puede estar viendo en distintas direcciones al mismo tiempo. Pero además cada ojo está dividido en tres partes. Los hemisferios superior e inferior, muy similares en su funcionamiento, se encargan de ver formas y movimiento, pero solo tienen un tipo de células para detectar color, entre azules y verdes.
La magia está en la parte que separa a los dos hemisferios, la banda media, es donde están los mecanismos para detectar toda la variedad de colores, así como la luz polarizada. La banda media está formada por seis hileras paralelas; cada hilera está especializada y tiene un campo visual de solo unos 5 a 10 grados. Las primeras cuatro hileras están especializadas en los colores y las dos últimas en la polarización de la luz.
Para conseguir esta magia, las células de las omatidas de la banda media también están muy especializadas, con varias capas de células y entre células sensibles a colores y filtros físicos pueden distinguir 12 colores, desde el infrarrojo hasta el ultravioleta y, además, detectan luz polarizada lineal y circular.
Lo más curioso es que los estudios muestran que no hay una percepción de tantos colores en su cerebro. Si no es así, ¿para qué un sistema tan complejo para detectarlos?
Bueno, estos animalitos son depredadores muy eficientes, para cazar sus quelas responden en milisegundos a la presencia de sus presas. Pero al mismo tiempo son presas muy preciadas de peces y pulpos, de los que deben huir velozmente. En ambos casos, su éxito depende de su velocidad de respuesta; literalmente no hay tiempo para pensar.
¿Cómo lo consiguen? Pues sus ojos funcionan como escáneres, como lectores de códigos de barras, pero en este caso serían códigos de colores. La banda media reconoce patrones con base en presencia, ausencia y secuencia de colores y de esa manera responde e identifica presas y predadores antes de que su cerebro pueda detectar qué es lo que están viendo.
Bueno, pero para qué les sirve ser tan sensibles a la luz polarizada, pues al detectar algo que ellos pueden detectar, pero no sus predadores, les permite tener un canal de comunicación entre ellos privado.
No cabe duda, cada ser vivo vive en un mundo aparte, distinto al de los demás.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario