Sigo con mis terapias en la alberca para recuperarme de la lesión de la pantorrilla, hoy me tocó “correr” en la alberca. Con uno de esos fídeos de espuma entre los brazos como flotador hacer el movimiento de correr sin tocar el fondo. Para nada el placer de correr de verdad, pero me sirvió para ponerme a divagar.
De seguro has escuchado que los teléfonos escuchan por el suelo. Producen infrasonidos, así les llaman ya que están fuera de nuestro rango de detección, que se transmiten muy bien por el suelo. En sus pies tienen unos corpusculos, llamados de Pacini, con los que perciben estos sónidos. Tienen grandes conversaciones de las que nosotros, los humanos, ni nos enteramos.
Per resulta que los elefantes no son un caso extraordinario. A partir de que se encontró la transmisión de sonidos transmitidos por el suelo como medio de comunicación en elefantes, se comenzaron a encontrar muchos otros casos.
En el desierto de Sonora tenemos varios ejemplos, entre ellos la rata canguro (Dipodomys merriami).
El nombre común de estos roedores proviene de que sus patas traseras son varias veces más grandes que las delanteras y se mueven a saltos. Pero sus potentes extremidades posteriores les sirven para algo más que brincar.
La rata canguro es un animal nocturno, solitario, altamente territorialista. Defienden un territorio extenso para tener control de las semillas, su principal alimento. En la noche del desierto, la comunicación visual y por sonidos aéreos no sería muy eficiente, así que han recurrido a los sonidos transmitidos por el suelo.
Para eso usan sus patas traseras como baquetas de tambor, literalmente tamborileando sobre el piso. Este tamborileo lo detectan las otras ratas canguro a bastante distancia, con lo que las confrontaciones se evitan.
Pero los tamborileos no son constantes, varían en frecuencia, intensidad y duración, de forma que cada rata tiene su “firma”.
Esto es muy importante, en un ambiente con recursos limitados siempre es muy bueno saber quiénes son tus vecinos. Una rata en su territorio recibirá los tamborileos de sus vecinas. A los que identificará por su firma acústica, esto es lo que llaman el “querido enemigo”. No son amigos, pero ya saben quién es y cómo se comporta y hasta dónde llega. Así que su presencia no les preocupa, pero cuando detectan una firma nueva se ponen en guardia, pendientes de los movimientos de ese nuevo personaje en su alrededor, para que apenas se acerque al territorio le pongan el alto.
Pero no solo se comunican con las otras ratas canguro, hay otros personajes a los que les conviene mandarles mensajes, en especial a sus predadores. Especialmente las serpientes.
Obviamente, a las serpientes, estando sobre el suelo todo el tiempo, sienten sus vibraciones, esto lo aprovecha la rata canguro. Cuando percibe la presencia de una serpiente, comienza a tamborilear. Haz de cuenta de que le está mandando un telegrama, “SÉ QUE ESTÁS AHÍ Y ESTOY ALERTA”. Para un predador que basa su casa en la emboscada sorpresa, este mensaje muchas veces es suficiente para que desista en su intento.
Así que a la rata canguro me la imagino como un telegrafista, mandando mensajes con golpes de sus patas traseras.
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